Estimado Sr/a:
Soy un trabajador de la limpieza en la universidad Carlos III campus de Colmenarejo, somos una plantilla de más de 20 personas que se han visto desde el uno de septiembre sin sus puestos de trabajo.
La universidad ha sacado a concurso el servicio de limpieza y lo ha adjudicado a Aracas de mantenimiento y servicio S.L. empresa que se niega a cumplir la claúsula de subrogación del convenio, por lo que nos hemos visto, a partir de hoy 1 de septiembre sin estar dados de alta en la seguridad social y con otra gente ocupando nuestros puestos de trabajo, por lo visto han hecho de nuestro centro un centro de trabajo especial, y han contratado a personas con discapacidad. A nosotros nadie nos ha comunicado despido ni nada, simplemente no se hacen cargo de nosotros. La empresa saliente Soldene S.A., nos ha comunicado que la nueva adjudicataria no ha cogido ni la documentación que en estos casos han de pasarse las empresas. Por su parte la universidad, que ahora nos hemos enterado que conocían de sus intenciones desde hace tiempo, puesto que Aracas de mantenimiento y servicio S.L. buscaba trabajadores discapacitados mediante carteles que distribuía por el pueblo, la universidad nos niega el acceso a nuestro puesto de trabajo.
Nos han dicho que tenemos que denunciarlos a los 3, las dos empresas de limpieza, la saliente y la entrante y también a la universidad. Pero sobre todo necesitamos hacer publicidad en los medios de este hecho, han dejado a más de 20 familias virtualmente despedidas, con la incertidumbre de que nadie les ha comunicado tal despido y que no han cobrado ni indemnización y puede que ni tengan derecho al paro, o que si lo cobran pierdan un puesto de trabajo en el que algunos llevan 10 años de su vida gratis, sería un despido muy barato.
Me dirijo a ustedes en espera de que puedan solidarizarse con nosotros y podamos publicitar un poco el caso en los medios, ya que nosotros no sabemos que medidas tomar, a parte de la denuncia, para poder hacer valer nuestros derechos, y poder recuperar nuestros puestos de trabajo.
De la demanda de cantidad en la que piden una indemnización de más de seis millones y medio de euros a los cinco sindicatos y a los 11 componentes del Comité de Huelga
Más de una hora de reloj duró el acto de conciliación, que resultó ser un simple trámite, en el que la Dirección de Metro no se presentó, enviando en su lugar a varios abogados del bufete más caro de Madrid, que no abrieron la boca durante el acto no ofreciendo conciliación alguna.
Al trámite jurídico asistimos los cinco sindicatos demandados (SCMM, CCOO, UGT, Solidaridad Obrera y SLMS) y 10 de los 11 componentes del Comité de Huelga; si bien por no portar poder notarial se dieron por no comparecientes formalmente al SCMM y a CCOO.
Desde antes del inicio del acto ya permanecían en la Plaza de los Cubos cámaras de televisión, reporteros y fotógrafos de prensa y de agencias. Y lo que para nosotros es más importante un nutrido grupo de trabajadores que acudieron a apoyar y arropar a los demandados. Tenemos que agradecer la presencia de muchos afiliados de la Soli, de Metro principalmente pero también de Limpieza (Urbaser), del Ayuntamiento de Alcorcón, de Enseñanza y de Oficios Varios. Y agradecer aún más si cabe, la numerosa presencia de los compañeros y compañeras del sindicato SAS de Sanidad, AST de Telefónica y de UPS Vallecas, (a quienes se les ha aplicado ya la nueva reforma laboral con 18 despidos).
Informar también que el seudosindicato ultra “Manos limpias” ha demandado por la vía penal a varios miembros del Comité de Huelga, una chapuza de demanda que no acierta ni el día en que dice incumplimos los servicios mínimos y no digamos ya en los apellidos de los demandados.
Para Solidaridad Obrera la demanda de cantidad presentada por la Dirección de Metro es un ataque muy grave que pretende acabar con el sindicalismo organizado en Metro. Recordemos que la demanda también persigue la declaración de huelga ilegal o abusiva para las realizadas los días 29 y 30 de junio. Esta demanda ya ha causado la ruptura de las relaciones laborales en Metro desde el 20 de agosto pasado, con lo que no hay reunión alguna empresa-sindicatos.
Está claro que el conflicto no se cerró como se debía cuando estaba en nuestras manos exigirlo, y ante tal muestra de debilidad la Dirección pretende sacar provecho.
Para esta Sección Sindical es necesaria la convocatoria unitaria de Asamblea General en Plaza Castilla para explicar la situación, tanto de esta demanda como de los expedientes disciplinarios pendientes, y entre todos ver las acciones a tomar para defendernos.
Fuente: Solidaridad Obrera
La coalición en el poder (CSU y FDP) propone la introducción de un "pago único" mensual de 150 € (por tanto un impuesto directo) por parte de todos los usuarios de la sanidad, justificandolo porque en los dos últimos años de vida de cada persona se disparan los costes sanitarios, por lo que el gobierno quiere que "durante toda la vida laboral se vaya cotizando, tanto para prevenir esos costes si el cotizante enferma, como por solidaridad con los demás"
Se ha previsto un "mecanismo de compensación" para los más pobres que no pueden materialmente pagarlo. Estos 150 euros los pagarían también los jóvenes mayores de 18 años y, por supuesto, el padre y la madre de una familia. La aportación de las empresas queda reducida a un porcentaje fijo que no se podrá aumentar según la nueva ley - que deja abierta la puerta a aumentos para las familias-.
Se oponen el SPD (socialistas), los ecologistas y La Izquierda, debido además a que es un impuesto que no tiene en cuenta el nivel de ingresos.
Declaración a la prensa de la presidenta suplente del partido “La Izquierda , Halina Wawzniak, en el día mundial de la salud y con motivo de la presentación de un cartel para la campaña sanitaria del partido LA IZQUIERDA en Berlin, casa de Karl-Liebknecht.
Meses se han tirado los sindicatos del poder, CCOO y UGT, negociando con la CEOE y CEPYME y con la carabina del Gobierno Zapatero vigilando que todo fuese por “el buen camino”. Así, de vez en cuando, salía a la palestra el Presidente del Gobierno diciendo que “el diálogo social” iba bien y que pronto firmarían la reforma laboral los agentes sociales. Finalmente eligieron lavarse la cara y que fuese el Gobierno el que respaldase en solitario la Reforma Laboral de los despidos baratos; “en contra” de lo manifestado durante meses: “no pondremos en marcha ninguna medida en laboral que no cuente con el respaldo de los sindicatos”.
El pasado 28 de junio, tras aprobar la Comunidad de Madrid una ley que llevaba a recortar el sueldo de los trabajadores de metro en un 5%, pero no sólo de metro, sino también de Canal de Isabel II o Tele Madrid, los cinco sindicatos con presencia en esa empresa, convocan una huelga que los días 29 y 30 se convierte en total al no cumplir los trabajadores los abusivos servicios mínimos (50%) a que obliga la Comunidad de Madrid, que es la autoridad que los regula, siendo de obligado cumplimiento y a la vez "el patrón" contra el que tienen que pelear los trabajadores, ahí es nada. Mayor aberración imposible. Unos servicios mínimos, que ya es costumbre generalizada engordar para dejar sin efecto las huelgas, claro atropello, sencillamente, a la obligación que tienen los trabajadores de defender sus intereses. Ya escribiremos sobre esto ampliamente en otra ocasión.
En el artículo publicado en esta web: "Acerca de la huelga de metro" Idea Republicana hacía un análisis de los errores que a nuestro juicio se habían cometido y se estaban cometiendo en el conflicto por parte de los trabajadores, entre otros, el órdago echado en los servicios mínimos que era muy difícil de mantener y, por supuesto, no ligar esta huelga con las luchas a que lo trabajadores españoles tendrán que hacer frente en los próximos tiempos si no quieren perder todos los derechos sociales que aún tienen. Los pocos derechos sociales en comparación con la Europa del Estado del bienestar.
Lo importante, por tanto, es saber si los trabajadores de metro tiene conciencia de que su huelga forma parte de esa batalla que se avecina para frenar el desmantelamiento del Estado de bienestar o, por lo contrario piensan, que es una lucha "personal" de metro de Madrid.
De ser la razón de la huelga la defensa de sus reivindicaciones particulares, estamos ante otro conflicto perdido, de ser una batalla en la lucha por mantener el Estado de Bienestar, estamos ante una "batalla" victoriosa y ejemplar que ha demostrado la fuerza de los trabajadores cuando se deciden a utilizarla y de la que los sindicatos tiene que sacar enseñanzas. Sacar enseñanzas, es importante sobre todo para los sindicatos minoritarios y no sólo los de metro.
La siguiente cita es el 29 de septiembre. Los trabajadores madrileños que convocados por todos los sindicatos, unidos como una piña en esta ocasión, irán masivamente a la huelga general el 29 de septiembre, esperan de metro de Madrid y también de EMT, que se conviertan en punta de lanza del éxito de la huelga general.
La huelga general, si realmente los sindicatos están por la labor de frenar los recortes, que por otra parte serán irrecuperables si se pierde esta batalla, debe de ser el principio de las movilizaciones de los trabajadores para conseguir, primero frenar el retroceso y segundo iniciar la ofensiva para desarrollar en España y en toda Europa el avance hacia una sociedad basada en la justicia social. Por supuesto, sin olvidar la obligada solidaridad de los trabajadores europeos con los países de todo el mundo.
Idea Republicana
Muchas veces, Idea Republicana ha dicho en esta página y seguirá diciéndolo pues, es una reflexión clave para saber como actuar en cada momento, que lo más importante en política (Lenin) es saber cual es el siguiente paso. Idea Republicana añade: y que este no sea más grande que la pierna ni más pequeño que el zapato.
En la huelga de los trabajadores del metro de Madrid, cien por cien justa y necesaria, por la defensa del salario y contra el incumplimiento de la Comunidad de Madrid del Convenio Colectivo, y contra la rebaja del cinco por ciento de su salario, arbitrariedad dictatorial, pues, ha sido impuesta desde las instituciones sin el consentimiento de los trabajadores afectados, los sindicatos convocantes, han cometido, a nuestro juicio tres errores graves.
Uno de ellos, ha sido permitir que la dirección de metro, el gobierno de la Comunidad de Madrid, el gobierno socialista y toda la prensa del sistema, presenten la huelga como la defensa de los intereses particulares de los trabajadores de metro, frente al sacrificio del resto de la sociedad. Unos trabajadores privilegiados, con buenos sueldos, trabajo fijo y numerosos pluses, recurso frecuente de todo tipo de patronales, para poner en contra de los huelguistas al resto del pueblo trabajador. Esto, se podría haber atajado con una pre-huelga.
Ni el comité de huelga, ni los sindicatos, han sido capaces de VER que una huelga de estas características, con dos millones de usuarios afectados, tiene que tener previamente al inicio del conflicto una etapa de información a la ciudadanía de las razones de la huelga que lleve a una compresión del conflicto por parte, en este caso, de los madrileños. De lo contrario, como bien se jactaba de ello Esperanza Aguirre, el pueblo se pondrá al lado de las autoridades y contra los huelguistas. No hay prisa, es más importante hacer las cosas bien.
Debe haber, por tanto, una pre-huelga, en la que se informe a los usuarios de metro del motivo del paro y extender esa campaña de información a todo Madrid con el fin de que los ciudadanos reciban la información previa a la huelga que el gobierno de la Comunidad de Madrid, malintencionadamente les niega. No hay prisa, pues si se pierde la huelga, lo único ganado es la represión a los trabajadores.
Por otra parte, hay que señalar que Internet exclusivamnete, no sirve para esto, es necesario acudir al tradicional reparto de panfletos en las bocas de metro y a los carteles informativos.
Tratar de que los usuarios de metro, en la mayoría trabajadores, con los mismos problemas que sus compañeros de metro se solidaricen con la lucha de sus hermanos o al menos la comprenda y la acepten pese a las incomodidades que tengan que sufrir.
Dirigirse, antes de iniciar la huelga, a todos los partidos y sindicatos de izquierda, ateneos republicanos, asociaciones de vecinos etc., pidiéndoles solidaridad concreta y activa. No solidaridad "piquetera", sino de movilización de sus militantes y afiliados con actos concretos. Una acción, por ejemplo, podría ser que la militancia acudiese andando al trabajo o a los enlaces con otros medios de transporte: autobuses cercanías... organizado por todos los sindicatos, partidos políticos de izquierda, asociaciones de vecinos etc., habría una visualización de la huelga de una forma muy diferente para los ciudadanos de Madrid: grupos de personas andando al trabajo en solidaridad con metro. En vez de todo esto, se llego a decir: que iban a incendiar Madrid. Y también, pedir a todos estas formaciones que extiendan la información dada por el comité de huelga a sus centros de trabajo, barrios etc, no se trata de exagerar, claro está y pedirles que hiciesen asambleas informativas sobre la huelga de metro, pues esto, sería el camino de una unidad muy lejana aún en el panorama político y sindical español.
Otro de los errores, ha sido no ligar la huelga con la lucha contra los recortes sociales: pensionazo, reforma laboral y en el mismo error, no haber puesto esta lucha de metro como punta de lanza de la lucha contra el paro, la subida de los impuestos (el gravosísimo IVA para las rentas mas bajas) etc. Todo esto también, buscando la solidaridad activa de otros sindicatos, asociaciones de vecinos, ateneos, partidos de izquierda etc.
Pero el más grave de todos los errores ha sido el extremismo infantil de los convocantes. Los trabajadores de metro, le han echado un órdago a la Comunidad de Madrid, que era un farol y que no puedían mantener. Pensando, quizás, que asustarían "al poder" han ido a una huelga total, sin servicios mínimos, abusivos, muy cierto, pero a los que los ciudadanos están acostumbrados y su incumplimiento pone un arma en manos de la Comunidad con un poder propagandístico inconmensurable.
No debemos olvidar que las huelgas son cada vez menos frecuentes en nuestro país. No debemos olvidar, que en general, los sindicatos mayoritarios, los únicos con posibilidades de convocatoria, sólo llaman a la huelga cuando una empresa ya ha cerrado sus puertas y despedido a todos sus trabajadores o, cuando están negociando un ERE y en pocos casos más. Todos ellos, no con el fin de reivindicar mejoras para los trabajadores sino para sentarse a negociar de que forma los despiden. La españoles no están acostumbrados a ver huelgas reivindicativas y mucho menos, huelgas duras. No puede ser, por tanto, que el primer acto de una huelga con la incidencia del transporte público empiece con un paro duro y total máxime sin tener la fuerza para continuarlo mucho tiempo.
Los pasos de la huelga de metro debería haber sido:
1º Denuncia clara de la rebaja de un cinco por ciento del salario de los trabajadores de metro, ligando esto con la rebaja de salario a todos los funcionarios y, explicando al pueblo trabajador de Madrid, que ellos para nada son "privilegiados" sino todo lo contrario, por ser empleados públicos, sí es verdad que su trabajo está más o menos asegurado pero sus salarios son mucho más bajos que en la empresa privada. Privilegiados son lo banqueros que obteniendo unos beneficios descomunales encima han sido financiados por el Estado con el dinero de todos los trabajadores, para pagarles una crisis que su desmedida ambición ha provocado. Desplegando para esto, toda la capacidad de movilización informativa posible e imposible, tanto de los sindicatos de metro como del resto de las fuerzas de izquierdas de la comunidad de Madrid.
2. No negarse ha hablar con la comunidad, he informar de forma continua en las estaciones de metro de el desarrollo de las conversaciones. Sabemos perfectamente que la Comunidad de Madrid de lo único que quiere es imponer sus criterios, por tanto, llegado el momento de la ruptura de las conversaciones, el conflicto, sería ya un hecho asumido por el pueblo trabajador. No hay prisa, si de una forma o de otra van a rebajar los salarios.
3º Iniciar el conflicto despacio, huelgas de celo, paros parciales hasta llegar a la huelga total y en esta, los servicios mínimos, que sean decididos en asamblea por los propios trabajadores.
4º Si llegase la represión, entonces si huelga indefinida y total sin servicios mínimos. Y por supuesto, en todo este camino, tratar de que otros trabajadores de la administración se sumaran a la lucha por las mismas reivindicaciones de los trabajadores de metro. Y el 29 de septiembre huelga general.
Julio no es un mes para huelgas ni agosto tampoco, por lo tanto reconocer que se ha perdido esta batalla. No ir a negociar y que la comunidad de Madrid haga lo que le de la gana. Hacer asambleas, y adquirir fuerzas para empezar la segunda batalla a partir de septiembre y el 29 huelga general. Entre tanto, ponerse humildemente en contacto con otros sindicatos, colectivos, partidos a la izquierda del PCE y cuando se esté preparado para echar un órdago entonces hacerlo.
Idea Republicana
Las personas de la tercera edad sufren con especial virulencia las consecuencias de la crisis económica. Una decena de asociaciones vecinales constituyeron ayer una nueva comisión sectorial en la FRAVM, la Comisión de Mayores, que centrará sus esfuerzos, entre otros, en la reforma de las pensiones, en la aplicación de la Ley de Dependencia y en reforzar la convocatoria de la próxima huelga general, convocada para el 29 de septiembre. Las asociaciones interesadas en participar en la nueva comisión tienen una cita el 2 de septiembre en la sede de la FRAVM.