Como se esperaba, el PP ha declarado la guerra a las clases trabajadoras. Todas sus medidas se encaminan a recaudar dinero para dárselo a la banca y grandes empresas, dinero que nos quita a los trabajadores. Es una canallada que el mismo día que se anuncian los 300.000 euros anuales que recibe el Rey, los 150.000 del Príncipe, y los 375.000 que se reparten la Reina, Letizia y las infantas, se haga público también la congelación del salario mínimo del trabajador, que apenas llegar a 641 euros...
Miércoles, 04 de Enero de 2012 16:51
En esta ocasión el cambio de año trae consigo también un cambio, al menos parcial, de escenario político.
El gobierno del PSOE hace meses que estaba totalmente amortizado, sus únicas actividades consistían ya en hacerle parte del trabajo sucio al gobierno del PP que, inevitablemente, iba a sucederle.
Bastante gente se pregunta sobre ¿el cómo?, a sabiendas de que el programa de gobierno del PP iba a ser aún más antisocial que el del PSOE de la legislatura que acaba de finalizar, haya podido obtener mayoría absoluta.
El nuevo presidente del gobierno habla de que su mandato será el de las “grandes reformas”, no para abordar la situación del corto plazo, sino pensando en “lo que necesitará España en los próximos 20 años”. Pues bien, lo que está en juego en esta legislatura son las conquistas sociales y democráticas conseguidas con sangre, sudor y lágrimas por varias generaciones. Si el gobierno anterior defendió sin titubeos los intereses del gran capital, el que preside Rajoy lo es del capital mismo (no en vano el flamante Ministro de Economía, Luis de Guindos, fue presidente de Lehman Brothers en España y Portugal en el momento del estallido financiero), y se propone salvar los grandes negocios y los intereses de las oligarquías aunque sea a costa de hundir a una parte creciente de la población en la miseria y la desesperación, siguiendo la estela de Grecia, Portugal o Irlanda.
En su discurso de investidura, Rajoy ha querido eludir el anuncio de las medidas drásticas de ajuste y pese a intentar hacer bueno el dicho de vales más por lo que callas que por lo que dices, su discurso general, repleto de llamamientos a “pactos de Estado”, y la designación de los ministros económicos no dejan sombra de duda de que estamos ante un gobierno de guerra social contra los trabajadores y el pueblo.
Los días 19 y 20 de diciembre se celebraba en el Congreso de los Diputados el debate de investidura del candidato a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy. Ya sabemos las grandes líneas de su política que se resumen en tres objetivos: el primero la profundización de la brutal política de reducción del gasto público aplicada hasta ahora, lo que se traduce en un recorte de 32.000 millones de euros en 2.012, en lugar de los 15.000 previstos. Para, según sus propias palabras, “ir más allá” de la Reforma Constitucional impuesta junto al PSOE la primera ley que aprobará el nuevo gobierno será la Ley de Estabilidad Presupuestaria.
Tras la toma de posesión del nuevo Gobierno del Partido Popular, los animalistas nos mostramos preocupados por el futuro para los animales y los derechos humanos.
El equipo de Gobierno de Mariano Rajoy está formado por personas declaradas abiertamente taurinas, como es el caso de la titular de Empleo y Seguridad Social, Fátima Bánez.
POR LA III REPUBLICA
Una vez conocidos los resultados electorales del 20 de Noviembre, tenemos que lamentarnos por el importante retroceso que supone, para todos los trabajadores y ciudadanos, la victoria del Partido Popular, que sin lugar a dudas nos llevará a una dura etapa de recesión y merma de los derechos cívicos y sociales conquistados durante años y nos hará pagar mas duramente la crisis en la que nos ha metido el poder económico capitalista y muy especialmente los bancos.
Durante años, los gobiernos alternativos del PSOE y del PP han venido practicando políticas económicas encaminadas a hacer más ricos a los poderosos y más pobres a la clase obrera.
El Partido Comunista de Canarias afirma que las medidas drásticas del Gobierno del P.P., como las de Grecia, Portugal e Italia, no resuelven nada, porque no van dirigidas a acabar con la especulación brutal a la que está sometida la deuda pública, ni con la gran evasión de impuestos a los paraísos fiscales que son la causa de la quiebra económica de los países de la Unión Europea.