El voto al poder (I):
La inteligencia de batasuna

Un sin fin de averías en el equipo que edita Idea Republicana, que empezaron el 24 de noviembre y otros problemas, ha hecho imposible que podamos analizar y comentar seriamente acontecimientos como la propia Huelga General del 29 de noviembre, la cuestión de los controladores aéreos, la militarización y el Estado de Alerta impuesto por un gobierno de derechas, digamos la verdad, los nuevos recortes decretados por el PSOE y el pensionazo, que lleva a legislar al gobierno del Partido Socialista, en el campo laboral de una forma autoritaria y un tema que merece para la izquierda del PCE, y para el republicanismo en general, una atención especial por ser el error que tanto las organizaciones a la izquierda del PCE como los republicanos están cometiendo, por supuesto, diferenciando los planos en que se mueven unos y otros. Nos referimos a la batalla, a brazo partido, de Batasuna por regresar a las instituciones.

No creemos, que Batasuna haya cambiado su criterio seriamente en lo referente a su concepción de la lucha armada. Creemos, que estratégicamente, le compensa menos para sus objetivos seguir manteniendo el apoyo a una estrategia violenta, que a todas luces no va a derrotar al Estado Español y, que ha sido un fracaso en todos los aspectos, costando lagrimas y sangre a miles de personas y que a Batasuna le está costando las raíces que echo en el País Vasco y en toda España, con su lucha heroica contra el franquismo, no como Batasuna, sino como Koordinadora Abertzale Sozialista (KAS) y otras formaciones anteriores. Otra época otras necesidades de lucha.

Desde que Batasuna fue ilegalizada por su supuesta pertenencia al entorno de ETA, desapareciendo de las instituciones vascas, todo su empeño ha sido volver a ellas, con mil disfraces pero siempre con el objetivo de volver a las cocinas donde se cuecen las habas, es decir, a donde se legisla. Para Batasuna, las instituciones significan recursos. Un altavoz para hacerse oír mucho más que estando en las catacumbas. El dinero que proporcionan los votos, los sueldos y las subvenciones institucionales a los partido políticos con representación en ayuntamientos y parlamentos y sobre todo, presentar ante la opinión pública española, que desde hacía mucho estaba necesitando, una "cabeza" que ha dejado de ser tozuda, y que, quizás, esté empezando a darse cuenta que hay que convencer primero y vencer después. Pues, vencer primero sólo lleva convencer después a base de represión como ha ocurrido en todas las revoluciones obreras que en el mundo han medio sido.

El criterio de Batasuna hasta ahora ha sido: Si se puede estar en las instituciones sin condenar ni a ETA ni la violencia, estupendo, pero sino habrá que condenar todo lo condenable y apartarse de todo lo apartable. Claro está que ETA, ha iniciado un camino en la misma dirección.

El voto al poder (II).
Lo primero fue KAS

Batasuna, antes de ser Batasuna fue Herri Batasuna ('Unidad Popular', en euskara) y antes KAS (Koordinadora Abertzale Sozialista), aunque no rigurosamente, al no ser nuestra intención contar la historia de estas formaciones, quien la quiera conocer, al menos de forma somera, sólo tiene que buscarla en la enciclopedia wikipedia, nos conformamos con contarlo así.

Presentación de la Mesa Nacional de Herri Batasuna

Herri Batasuna surgió de lo que se conoce con el nombre de la Mesa de Alsasua, paticipando en su formación al menos cuatro organizaciones: ANV, ESB, HASI y LAIA, y contando con el apoyo de KAS y de ETA (m) entre otras fuerzas sociales y políticas.

Estas, eran formaciones que tenían diferentes criterios políticos pero tenía algo en común que primaba sobre todo lo demás y que permitía, por la lejanía del objetivo principal, unirse para alcanzar otras metas diferentes antes de conseguir la III República, perdón, la independencia del País Vasco o la autodeterminación. Otras metas más a corto o medio plazo.

Fueron capaces, de darse cuenta, que había dos planos en la lucha por la independencia del País Vasco y uno de ellos, se encontraba en la representación en las instituciones, tanto estatales, tuvieron representación en las Cortes Generales, como vascas, quedándose con el tiempo sólo en las instituciones del País Vasco. Eran los últimos años 70. Unos años además, de grandes movilizaciones, de grandes luchas que por desgracia quedaron en nada, precisamente, por no haber sabido escoger bien los objetivos, no sólo en el País Vasco, sino en toda España.

La similitud en la época actual de la izquierda del PCE con las fuerzas vascas en aquellos tiempos es obvia y los pasos a dar para avanzar hacia un objetivo aún lejano son los mismos. Estos objetivos, que para unas formaciones son, lógicamente el socialismo y para los republicanos la República, en la situación política de la España actual tiene los mismos lindes para las dos ideas. Pero... porqué le da tanta importancia Idea Republicana a la izquierda del PCE que continuamente la coloca en el lugar de la herramienta necesaria para llegar a la III República uniéndola al conjunto de las fuerzas republicanas, que para nada luchan por un régimen que no respete las libertades individuales y colectivas. Expliquémoslo otra vez.

El voto al poder III:
La sociedad en que vivimos

Hacer una revolución como pregonan los partidos a la izquierda del PCE, y algunos sindicatos anarquistas o anarcosindicalistas, en la que los obreros, el proletariado industrial, destruya el Estado burgués, y construya un nuevo Estado, la Dictadura del Proletariado, en el caso de los comunistas o una sociedad autogestionaria, en el caso de los anarquistas, no parece estar a la vuelta de la esquina por razones que parece necesario explicar. Ni siquiera, aunque los comunistas hayan bajado sus planteamientos y hablen exclusivamente de un vago "socialismo" o los anarquistas anden, mi enhorabuena, defendiendo el Estado de bienestar a capa y espada.

Es conveniente plantearse quién hará esa revolución.

No parece que la composición de clase de la sociedad actual, en la que el sector industrial y los trabajadores de la construcción, el proletariado revolucinario clásico, juntan poco más del 30% de la población activa, es decir, que el proletariado está en minoría, nos pueda hacer pensar que un movimiento obrero poderoso, concienciado con su papel "histórico" vaya a dar, con éxito o sin él, alguna batalla en esa dirección: la destrucción del Estado burgués. Si acaso, alguna "batallita" final que le lleve a su derrota definitiva.

La política laboral reciente del Gobierno socialista, a la que se ve obligado para que no entren en crisis severa las oligarquías que tienen en sus manos el poder político y económico, que consiste, como todos hemos visto, en apretar un poco más el limón de la plusvalía a los trabajadores, pero sin llegar a secarlo, basta como botón de muestra, que el gobierno gestor de los intereses de la oligarquía, no pretende secar el consumo, son los cientos de miles de pasajero vacacionales que quedaron en tierra con el conflicto de los controladores aéreos.

Sin embargo si es cierto, que un sector importante de la población trabajadora, a medio plazo, vera mermadas sus posibilidades de consumo, pero esa merma en el bienestar de las familias trabajadoras, que se agudiza en los cuatro millones de parados, de los que un millón y pico, no tiene ningún ingreso y se multiplicará por dos cuando entre en vigor el fin de la ayuda de los cuatrocientos y pico euros, no sólo no ha tenido hasta ahora una respuesta contundente de los sindicatos "obreros", sino, que ni siquiera ha provocado, de momento, una respuesta de los trabajadores, espontánea, inpulsada por la indignación, salvo la pequeña explosión de Murcia por el doble recorte a los funcionarios por parte del gobierno central y del autónomo y que, en el segundo acto, ya estaban los sindicatos mayoritarios controlando las movilizaciones para que no se volvieran a desmadrar.

Las causas de la falta de respuesta

El parón de las movilizaciones de los trabajadores en los últimos treinta años, a las que sólo acuden cuando ya están echando el cierre del centro de trabajo o cuando les amenaza un brutal ERE o algo parecido, pero no a la hora de negociar un convenio favorable o de solidarizarse con un compañero injustamente despedido o sancionado, ha hecho que un sector de los asalariados no industriales —sobre todo en las nuevas profesiones— no ejercite, lo que podríamos llamar, la "gimnasia movilizadora" parafraseando a lo que en otro tiempo los anarquistas llamaban "gimnasia revolucionaria". Es decir, ya no es como en los años ochenta en que todos los trabajadores sabían que convenio colectivo era sinónimo de huelga. Hay decenas de miles de jóvenes trabajadores, cientos de miles que jamás han hecho un huelga. Y es en esas movilizaciones, donde los trabajadores adquieren conciencia de clase y comprenden como les explota el sistema capitalista y también, que sólo la superación histórica de éste acabará con las huelgas pues habrá terminado la explotación.

El voto al poder (IV):
Los contratos de trabajo

Una, por tanto, de las razones de la falta de deseo movilizador de los trabajadores es, a nuestro juicio, la propia desmovilización que los sindicatos han fomentado en el trabajador al insistir una y otra vez en que lo más importante no era la presión sino la negociación y puede ser cierto, siempre y cuando penda sobre las cabezas de los empresarios las perdidas mucho más cuantiosas que para ellos puede significar un conflicto laboral. Pero no es la única razón desmovilizadora.

En 1979 era muy difícil que despidieran a un trabajador por ir a una huelga. En algunos casos, sobre todo en empresas pequeñas, acudían a trucos y triquiñuelas de mil clases para conseguir un despido procedente cuando querían desembarazarse de un trabajador sindicalmente conflictivo: un agitador, que generalmente se movía al margen de los sindicatos mayoritarios. Trucos, que los jueces de la Magistratura de Trabajo tumbaban sin contemplaciones. Es cierto que el trabajador se quedaba despedido en la mayoría de los casos pero generalmente, cobraba una buena indemnización pues en aquellos tiempos en que no se habían generalizado los contratos de trabajo, la mayoría de los trabajadores tenían bastantes años de antigüedad en la misma empresa. Una indemnización de 45 días por año trabajado podía ser un buen pellizco aunque no una solución y el despido no dejaba de ser una injusticia, las penas con pan son menos. Además, el cobro de los salarios de tramitación, era una segunda aunque pequeña indemnización que solía estar en los tres meses de salario real bruto, aunque se han conocido casos, y no pocos, en que se han llegado a pagar hasta nueve meses de salarios de tramitación o más.

Con el surgimiento de la mano de gobierno, patronal y sindicatos y aceptación de los trabajadores -por supuesto "guiados" por los líderes de los sindicatos mayoritarios- de los contratos de trabajo a tiempo parcial, todo aquello se terminó, nos referimos, por una parte a la buena cantidad de dinero que tenía que pagar un empresario cuando despedía a un trabajador que en ocasiones, frenaba el acto del despido y por otra, a la cantidad de dinero que el trabajador cobraba de indemnización que junto al seguro de desempleo le daba la posibilidad de resistir una buena cantidad de tiempo sin trabajar y por tanto, era más proclive a enfrentarse a las injusticias de patronal y gobiernos.

Hoy, para despedir, sólo hay que esperar a que se termine el contrato. La empresa no tiene que dar ninguna explicación: no hay la famosa carta de despido en que era obligatorio señalar al menos tres motivos para poder despedir a un trabajador, que dificultaban los despidos, aunque mínimamente. Una empresa, tranquilamente, para despedir a catorce trabajadores sindicalmente conflictivos, espera a que les vaya cumpliendo el contrato y a la calle. Durante ese tiempo de paciente y agradable espera, busca los sustitutos necesarios para hacer el trabajo y aquí paz y después gloria. El miedo de los trabajadores a la represión en una huelga, se ha multiplicado por mil y con razón y por tanto, una huelga para un trabajador es una cosa muy seria y no suelen seguir cualquier banderola que les llame a la movilización.

Hay que recordar aquí, que hubo un tiempo en que se cobraban tres meses de paro por cada seis meses trabajados, ahora se cobran cuatro meses por cada año. Es decir, despidos encubiertos por contratos de trabajo a tiempo parcial, más pérdida de prestaciones sociales, más la manipulación mediática que hace el poder de las huelgas, igual a terror de los trabajadores a las movilizaciones y por supuesto, la relación riesgo beneficios, pues, las reivindicaciones sindicales no son precisamente para "echar coche".

 

El voto al poder V:
Las fuerzas que hay

Ya tenemos cuatro razones que justificaban las pocas ganas de los trabajadores para movilizarse: la falta de práctica movilizadora, la facilidad del despido, el escaso beneficio que lleva la movilización y la indefensión tanto económica como solidaria a la que se enfrenta un trabajador despedido y estamos hablando de movilizaciones en convenios colectivos, es decir, movilizaciones en donde se ve palpablemente cuales son las razones de la lucha. ¡Es verdad!, exclamarán las organizaciones que se hacen llamar alternativas, pero toda la culpa, dirán, la tiene Comisiones y UGT. Pero también es verdad, que las alternativas que han presentado siempre éstas organizaciones ha sido alternativas extremistas que no cuadran con la época actual y estas banderolas, como ya dijimos antes el pueblo trabajador no las siguió nunca. Éste extremismo crea a una situación real en la izquierda del PCE: la total falta de fuerza para movilizar a las masas. La falta de fuerza provocada sobre todo, por la falta de presencia en los centros de trabajo de los sindicatos y partidos de izquierda alternativa que está relacionada, valga la insistencia con el extremismo aventurero de las fuerzas alternativas, salvándose, quizás, CGT.

Asamblea de CCOO en el auditorio Marcelino Camacho preparatoria del 29S

Si tuviéramos que dar un consejo a las fuerzas sindicales alternativas, sería que estudiaran el programa que presenta CGT y su trayectoria desde hace 25 años, serena, pero sin renunciar al ideal de una sociedad en la que impere la justicia social, con la vista puesta en disolver sus pequeños colectivos, teniendo la visión de integrarse a medio plazo en CGT, con honestidad y aceptación, para crear una única y gran central sindical, entonces si alternativa, que, aún negociadora, no perdiera de vista que el objetivo final de todo sindicato de trabajadores es la emancipación de éstos.

Mitin de CCOO y UGT pre HG 29S

Los partidos a la izquierda del PCE, marxistas de toda tendencia, debería crear una coordinadora de debate para intentar aplicar las enseñanzas marxistas a la realidad actual, a los muchos cambios, sin duda habidos en el mundo, desde la publicación del Manifiesto Comunista. Se les podría pedir que hicieran una análisis de clases para ver si realmente existe una clase obrera revolucionaria o ésta, a dado paso a un pueblo trabajador dividido por múltiples intereses de clase, diferentes a los del proletariado, que es lo que hace, que estos partidos o sindicatos extremistas no tengan la audiencia que habrían de tener en España si realmente esta nación coincidiera con la fotografía fija que ellos tienen de ella.

Asamblea de las organizaciones alternativas tras la HG del 29 en Tabacalera

Idea Republicana

El Voto al poder V Bis:
Para dar un carnet

Hay que recordar, antes de pasar al punto VI, una cosa muy importante a la hora de saber si los alternativos o la izquierda del PCE pueden agrupar masas en sus organizaciones con la conciencia existente en este momento en España dentro del pueblo trabajador.

Por ejemplo:

Para militar en el Partido Comunista de España o Izquierda Unida, lo único que se exige es votar a las candidaturas electorales que presente IU. Si además, el afiliado va a las movilizaciones que convocan estas organizaciones estupendo y si encima hacen algún trabajito en alguna sede miel sobre hojuelas.

Para militar o afiliarse a cualquier organización a la izquierda del PCE o a la izquierda de CCOO-UGT, el militante, tiene que cumplir al menos dos cuestiones impepinablemente. Una ser de la misma ideología que el partido o sindicato. Dos, tener una conciencia de clase fuerte, que le permita adquirir un compromiso con la organización acorde con los postulados más radicales que esta pregonice. Es decir: todo o nada. No conocemos, en la izquierda del PCE, organizaciones en donde se afilien personas con un nivel de conciencia, de compromiso, medio o pequeño. Es decir organizaciones en las que pueda estar cualquier persona que quiera hacer "algo" sin un compromiso total ni una ideología determinada, pero que no le guste el comportamiento de la izquierda parlamentaria y sus sindicatos.

Es decir: la posibilidad de afiliarse a organizaciones sin necesidad de comprometerse excesivamente, como por ejemplo ateneos o volver a las asociaciones de vecinos y, ofrecer una salida política alternativa ofreciendo candidaturas republicanas electorales.

Sin embargo, recordemos que existen diferentes niveles de conciencia de las masas y por tanto, diferentes niveles de compromiso. Hay personas que están dispuestas a entregar su libertad y hasta su vida en la lucha por un ideal de justicia social. Hay otras que apenas si están dispuestas a entregar una ayuda económica en casos muy concretos. Entre estos dos extremos hay un sinfín de compromisos diferentes con la causa de los trabajadores y el pueblo hasta llegar a los que no sólo no están dispuestos a entregar nada, sino que además, están en contra de aquellos que lo hacen. Pues bien, no cabe duda que un pequeño compromiso de aquellos que están dispuestos a un dar un "poquito" es el voto republicano. Del que ya hablaremos más adelante.

Idea Republicana

El voto al poder VI: Conocer tu época

Es decir los alternativos no tiene la capacidad para organizar esa “revolución” que Pregonan: No tienen ni tendrán en futuro cercano organización masiva con militantes que tengan una conciencia tal que estén dispuestos a arriesgarlo todo para destruir el capitalismo y, posibles movimientos populares como los de los países árabes, sólo garantizan la revuelta, pero no, la construcción por ellos mismos de una sociedad diferente. De aquí a un tiempo veremos en que quedan las revueltas de esos países.

Pero los alternativos si tienen capacidad, pese a ser muy minoritarios y estar muy divididos a iniciar el camino para que empiece a cambiar la correlación de fuerzas que permita transformaciones en la sociedad favorables a los trabajadores y el pueblo, o al menos, para esta etapa, frenar las intenciones de la oligarquía de destruir el Estado de bienestar.

Como: conociendo la época que les ha tocado vivir, actuando sobre ella con alternativas que sean asumidas por el pueblo trabajador y que correspondan a la realidad de sus anhelos. Es decir, saber en cada momento cual es el siguiente paso y que al darlo no sea ni más grande que la pierna ni más pequeño que el zapato.


En lo que nos interesa, nuestra época se caracteriza, en España, por: tras haber superado una situación de pobreza extrema, de aislamiento y represión, se avanza hacia una sociedad de consumo y se crea un cierto Estado de bienestar. Fue necesario para este avance un pacto a tres:

Sindicatos-partidos de izquierda

Oligarquía

Trabajadores

Los sindicatos-partidos de izquierdas prometen a la oligarquía que renuncian a la revolución.

La oligarquía promete mantenerlos y tolerarlos.

Los sidicatos-partidos de izquierda prometen a los trabajadores a cambio de que renuncien a la emancipación un Estado de bienestar, que aún trabajando mucho (eso siempre han tenido que hacerlo) les permitirá vivir apaciblemente, ver a sus hijos crecer con salud y cultura etc.

La oligarquía promete a los trabajadores que lo que dicen los sindicatos es verdad.

Los trabajadores lo aceptan y llega el pacto.

Pero en el conjunto de occidente, a partir de la crisis del 73 la oligarquía decide que tiene que acabar con el Estado de bienestar, pues, éste, crea una economía mixta de mercado en la que gran parte de los medios de producción están en manos del Estado y las crisis cíclicas del capitalismo llevan a que cada vez haya más Estado y menos propiedad privada de los medios de producción. Es decir, lleva al socialismo, pues, qué otra cosa es el socialismo sino la expropiación de los medios de producción privados por parte de un Estado “obrero”.


Los capitalistas, se quieren cargar el Estado de bienestar, pero, ¿y las promesas de los sindicatos a los trabajadores de que eso no ocurriría jamas?. Hay está la traición sindical: no pueden cumplir esa promesa, pues, en los años de bonanza se ha desmovilizado y aceptado como bueno el sistema o como el mejor de los sistemas posibles. Y para España, en España, la monarquía como el Estado garante del bienestar.

Idea Republicana

El voto al poder VII:

Las movilizaciones y las instituciones

Grecia, Francia movilizaciones heroicas. No muchas en España, pero también. También en Inglaterra, Irlanda y Portugal entre otros países europeos. En ninguna de estas naciones se ha conseguido frenar el proceso iniciado por la oligarquía europea para destruir el Estado de bienestar. Sólo en Portugal a sucedido un hecho al que merece la pena prestar atención pues, es un indicativo de por donde van los tiros en este determinado periodo histórico: la negativa del Parlamente portugués a dar el sí a los recortes propuestos por el Primer Ministro, José Sócrates, (socialista) provocando la dimisión de éste y una crisis que nos muestra la importancia de tener presencia en las instituciones del Estado.

Veamos la composición de fuerzas del parlamento portugues.

La mayoría en el parlamento son 116 diputados

PS (socialdemócratas) - 36,5 %; 96 diputados

PSD (conservadores) - 29,3%; 78 diputados

Bloque de Esquerda - 9,8 %; 16 diputados

CDS (extrema derecha) - 10,4%; 21 diputados

CDU (PCP+verdes) - 7,8% - 15 diputados

Entre las dos derechas tienen 99 escaños y los socialistas 96. El partido Socialista de Portugal, para sacar adelante sus reformas habría necesitado los votos de la izquierda parlamentaria portuguesa. Ésta se los negó con muy buen criterio, Sócrates tiene que dimitir y las reformas se paralizan.

La izquierda es la llave que abre la puerta a estas reformas. Y tienen que ser las dos izquierdas juntas las que las apoyen, pues ninguna de ellas sola puede apoyar a Sócrates para que éste saque adelante sus reformas. No decimos, por supuesto, que ésta izquierda vaya a conseguir una victoria sobre toda la oligarquía europea empeñada en la destrucción del Estado de bienestar, pero ha frenado las reformas: ya todo depende en el futuro de la correlación de fuerzas, es decir que la izquierda del partido socialista avance, no sólo en el parlamento sino en todas las instituciones del Estado y, muy importante el Parlamento Europeo.

Otra solución sería que la extrema derecha votara junto al partido socialista y otra, como ya ocurrido en alguna ocasión y como probablemente ocurrirá si al final Portugal es “rescatada” sería que socialistas y derecha jugaran juntos formando un equipo, probablemente para mucho tiempo, que dejaría muy claro en el pueblo portugués donde está la izquierda y la derecha, dejando la puerta abierta para que otra izquierda menos complaciente con la oligarquía ocupe el espacio del Partido Socialista, posible, sólo en el caso de que la izquierda trabaje con inteligencia y unidad.

Idea Republicana

 

El voto al poder VII Bis:

Las movilizaciones y las instituciones.

En la entrega anterior, se nos olvido citar la composición del Bloque de Esquerda de Portugal, grupo, que ha sido capaz de llevar al Parlamento Portugués 19 diputados. El Bloque de Izquierda fue fundado en 1999 a instancias de varios partidos políticos de izquierdas e independientes: la Unión Democrática Popular (UDP), de tradición maoísta, el Partido Socialista Revolucionario (PSR), trotskista, y Política XXI, minoría de izquierda procedente del Partido Comunista Portugués.

Política XXI: enlazamos con Wikipedia, para todos aquellos que estén interesados en saber son los orígenes de este grupo.

Pero lo que más nos interesa es mencionar que las ideologías enfrentadas a "muerte" en otro tiempo de troskistas y maoístas hoy, inteligentemente olvidado el enfrentamiento, unen sus fuerzas en un proyecto de "pueblo trabajador". Es decir, en un proyecto para avanzar en la defensa de los intereses del pueblo trabajador o, al menos, tratar de frenar la ofensiva oligárquica para destruir el Estado de bienestar, germen de Sociedad Socialista.

No sabemos si habrán renunciado a sus principios, maoístas unos y troskistas otros ni nos interesa, queremos pensar, que en esta unión ha primado el principio de que los partidos políticos de izquierda son una herramienta de los trabajadores para llegar a un fin y no un fin en si mismos.

Puede ser que hayan entendido, que es trabajando en torno a un programa mínimo, basado en la defensa de la justicia social, dejando la "revolución" para cuando existan condiciones para hacerla como se puede llegar a un entendimiento de unidad entre fuerzas políticas de izquierda, con diferentes matices ideológicos pero dentro, en España, del arco: republicano-marxista-anarquista, sin olvidar los movimientos sociales, que frene o al menos intente coherentemente frenar las claras intenciones de la oligarquía de acabar con el Estado de bienestar y no debemos olvidar, que este esfuerzo de la oligarquía por destruir los avances sociales de los trabajadores no responde a la solución de ninguna crisis económica de las clásicas y cíclicas del capitalismo como en la que ahora nos encontramos, sino que responde a la necesidad imperiosa de los capitalistas de acabar con aquella Economía Mixta de Mercado, con la propiedad del Estado de los medios de producción que llevaba a buen ritmo a un sistema social que nos dirigía, sin ninguna duda, más temprano que tarde, a un Estado Socialista.

Idea Republicana

 

 

 

 

La huelga de La Canadiense

En 1919, la CNT tuvo ocasión de poner a prueba su potencial organizativo y de lucha. El conflicto se inició cuando la empresa Riegos y Fuerzas del Ebro, filial de la Barcelona Traction Light and Power, conocida popularmente como La Canadiense, despidió a varios trabajadores por estar afiliados a sindicatos. Estos últimos consideraron la medida como un claro ataque al derecho de los trabajadores a sindicarse libremente, y se declaró una huelga (el 5 de febrero) del ramo del gas y la electricidad que dejó Barcelona a oscuras y paralizó las industrias de la ciudad y sus alrededores. El ejercito sustituyó a los huelguistas y se restableció el suministro.

 

La respuesta obrera fue inmediata: la huelga se extendió a diferentes ramos. Los comercios, los servicios públicos y hasta los periódicos suspendieron toda actividad.
Las autoridades declararon el estado de guerra y, los líderes sindicales y más de 3.000 huelguistas fueron detenidos.
Por último, tras un mítin en la plaza de toros de las Arenas el 14 de marzo, los sindicatos llegaron a un acuerdo con las autoridades tras 44 días de huelga, lo que dio lugar a una atmósfera de euforia. Se reanudó el trabajo, pero las autoridades militares no cumplieron los compromisos y se reemprendió la huelga el 24 de marzo.

Esta segunda etapa, sin embargo, no duró mucho, pues los huelguistas, debilitados, tuvieron que ceder ante una nueva declaración del estado de guerra. El mismo año, pese a todo, el gobierno decretó, el 14 de abril, la jornada de ocho horas para toda España, con lo que una de las reivindicaciones más perseguidas por el movimiento obrero internacional se había conseguido por vez primera.

No haremos una análisis pormenorizado de los componentes de la huelga de La Canadiense, lo dejamos a la reflexión del lector.

Fuente: Blog de fotosdebarcelona.com