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Te volveré a ver en la cuneta

Internet, la Red, … ¡qué gran invento!. Hace poco, me bajé un libro gratis. No se si incurriré en las iras de la SGAE, no se si me habré convertido en un "pirata", en un maldito delincuente; pero me da igual. El libro, que no encontré en ninguna librería, que pena que hayan desaparecido todos estos textos de los anaqueles. El libro, digo, se llama "La situación de la clase obrera en Inglaterra". Engels, el autor, D. Federico Engels nada menos, se pateó Inglaterra de punta a punta para ver con sus propios ojos como vivía el proletariado en aquel país. También, es cierto, acudió a documentos oficiales, que el propio Engels menciona, para cerciorase mejor de que su ojos no le engañaban que toda esa indescriptible miseria de aquellos seres de cuyas manos nacía toda la riqueza de Inglaterra, era cierta. Luego escribió un libro de más de cuatrocientas páginas. Léanlo.

Mendigo 5


Ya he terminado, la primera parte, aquella en que describe como son las casas de los trabajadores, por dentro y por fuera. Sus calles que no diré “encenagadas, malolientes, contaminadas”. Negritud, abandono y fealdad de los edificios. Léanlo.

Mendigo 4

Al día siguiente de haber terminado esta parte del libro aparece en El País un reportajillo con el nombre de "La miseria obliga a 250.000 personas a pedir comida a la beneficencia". 
El día anterior, se han celebrado la gala de los Goya: Bellas mujeres ataviadas glamurosamente. Guapos galanes elegantemente vestidos. La Ministra de Cultura y hasta el propio Presidente del Gobierno. Un interviniente agradece: "haber dado el primer paso para salvar al cine de la piratería". Después, probablemente, la fiesta y el amor.

Mendigo 6


El viernes, a las cuatro de la mañana ya había cola delante de los locales donde se reparte comida gratis a los parados, lo dice El País. Cuando salgo de casa para ir al trabajo en la puerta de un DIA de la calle de Alcalá cuatrocientos y pico, dos indigentes rebuscan en los grandes cubos de basura. Estos no son parados, simplemente son mendigos. Pero es inútil, yo sé que DIA hace tiempo que controla su basura. No les debe apetecer que se pongan mendigos a su puerta a escarbar entre los desperdicios. Los miro y sigo mi camino. Ellos ni me han visto. Ni yo a ellos tampoco.

Mendigo 7


Dónde estás Engels. Porqué no nos cuentas como son hoy por dentro las casas de estos parados y paradas. Cuántos viven en una habitación. Qué son las casas patera. Porqué no te pateas España y nos cuentas como son esos ocho millones de pobres que malviven entre nosotros, ese millón seiscientas mil familias que tienen a todos su miembros en paro. Son, quizás, los culpables de que el Estado quiebre  por culpa de sus pensiones.

Mendigo 8
 

Por qué no nos dices, como mueren los indigentes, acaso también tiene una esperanza de vida de ochenta y tantos años. ¿Tienen hijos? y cómo viven los hijos de las paradas y parados.

Engels


¡Dónde estás Engels!

 

 

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