La distancia en línea recta entre Villar de Cañas y Cuenca es de 49 km. Esto sitúa a la ciudad de Cuenca en un área de alto riesgo en caso de que en el pueblo manchego se acabe instalando el previsto cementerio nuclear de ENRESA. La compañía ha sabido aprovechar la corrupción generalizada en que se mueve la política de este país para evitar instalar los costosos sistemas de seguridad que requiere un cementerio nuclear de este tipo. Le ha resultado mucho más fácil (y barato) pagar a políticos corruptos que aplicar las severas normas que existen al respecto.
En caso de un escape radiactivo, la radiactividad alcanzaría Cuenca en un tiempo record. Dependiendo tanto las condiciones atmosféricas como otros factores geológicos imposibles de prever, los efectos se dejarían notar, como mucho, 24 horas después del escape. Las posibilidades de evitar una contaminación radiactiva como la que hipotéticamente se produciría en caso de accidente o rotura accidental de cualquiera de los contenedores, son prácticamente nulas para Cuenca.
Según se tiene constancia de los escapes radiactivos que, hasta el momento, se han producido en otros lugares del planeta, la compañía encargada del mantenimiento del cementerio nuclear no comunicaría el escape hasta 24 o 48 horas después de haberse producido este, intentando evitar –como es política general en todas las empresas del sector- un pánico general entre la población afectada. Si se produjera este escape –o cualquier otro accidente en el transporte o procesado de los desechos-, la compañía evitaría una comunicación inmediata del accidente aplicando desconocidos protocolos de conducta para guardarse las espaldas. Las políticas y estrategias de ocultación de accidentes nucleares no son nada nuevo; en ellas colaboran tanto las empresas contaminantes como el gobierno y tienen como objetivos principales minimizar la grave magnitud del accidente, tergiversar las pruebas y mentir -hasta límites inimaginables- para eludir las responsabilidades a que hubiera lugar.
Ha quedado patente que la compañía ENDESA goza hasta el momento de trato de favor por parte del gobierno y, en una situación hipotética como la que arriba ha quedado expuesta, gozaría también de protección judicial. No olvidemos que sólo con dinero han conseguido su propósito de instalar en Villar de Cañas el cementerio nuclear -sobornando a funcionarios corruptos- y también con dinero pueden comprar cualquier actuación de la Justicia. En una palabra, si se produjera una catástrofe nuclear en Cuenca, los jueces harían lo posible para proteger a los responsables y evitar que ninguno de ellos pagase por su crimen. La impunidad, pues, queda garantizada.
Esta sería la situación de Cuenca (así como de las provincias limítrofes) si se acaba instalando el cementerio nuclear de Villar de Cañas. Imagino que muchos conquenses seguirán en este asunto con su decimonónica costumbre de decir “Ea” a todo tipo de compromiso que se les solicite. Pues adelante, sigamos con esa dejadez, ese abandono y esa abyecta sumisión que ha hecho de Cuenca una de las ciudades más corruptas, caciquiles y tercermundistas de España. Cerremos los ojos ante la instalación de la ATC de Villar de Cañas y esperemos a que nuestros hijos y nuestros nietos nos lo agradezcan. Relicturo Satis.
Tomás F. Ruiz
(periodista exiliado de Cuenca, nº reg. profesional 11.397)
PD.- El autor de este texto no solamente no prohíbe su reproducción por este o cualquier otro medio; muy por el contrario, RUEGA a todos los que lo lean y compartan esta preocupación la mayor difusión que puedan hacer de el. Gracias.
Eduardo Calvo
Son muchas las atrocidades por las cuales el republicanismo español no ha prosperado en los últimos 75 años. Sin embargo, para aclararlas todas, algunos republicanos ya han encontrado un chivo expiatorio: Han sido los comunistas. La culpa la tienen los comunistas por haberse apropiado de los símbolos republicanos. ¿Qué quieren que hagan, si nadie les ha puesto freno? Franco les dijo durante 40 años que eran la República y, ellos, se han hecho con la idea. No los cuestiona, ni el Rey.
No es mentira que el PCE, IU y todas las organizaciones político-culturales que están bajo su férula exhiban banderas tricolores en sus manifestaciones. No es menos cierto que, IU, con esa exhibición, intenta arañar votos de algunos republicanos románticos. Pero, ésta, no es la peor causa por la que el republicanismo en España se encuentre donde está. Que es igual que decir: en ninguna parte.
Los comunistas siempre han sido personas muy activas y comprometidas con su causa y, con todas las que les encomienda, la dirección de su Partido. Y, lo son, bajo un régimen monárquico o, uno republicano. A los comunistas españoles, les da lo mismo. Lo tienen demostrado.
Pero ¿Dónde están los republicanos puros, cívicos, liberales o medio pensionistas? ¿Qué hacen estos republicanos al respecto? ¿Con qué o, con quien, están comprometidos estos republicanos?
Al margen de las atrocidades perpetradas por el franquismo y la monarquía contra el republicanismo, el gran problema que le atenaza, a parte de su dispersión, es el exceso de políticos republicanos con una visión arqueológica de la República. Hablan, lacónicamente, de Laicismo. Dicen, no cuestionar, la propiedad privada. Se refieren, (sin aclararlas) a un cúmulo de intenciones políticas. Yo les preguntaría: ¿Saben qué es el Laicismo? ¿Qué propiedad privada no pretenden cuestionar? ¿La propiedad privada de la Naturaleza en la que están incluidas: el agua de los ríos, la del mar, el aire, la tierra llana, las montañas, las cañadas, los arboles, las flores, la fauna? ¿A la de todos o, simplemente algunos, de sus recursos naturales? ¿A qué propiedad privada se refieren?
Los republicanos españoles, en cuestiones políticas, económicas y sociales, están igual de viciados que los monárquicos. Ni unos ni otros se han enterado que, un día, la Ilustración, ilumino las sombras de los crucifijos con las luces de la razón. Al unísono, ambos defienden (casi) las mismas cosas. (Rey arriba, rey abajo) Siguen aferrados a los problemas creados y, no resueltos, por la Revolución Francesa (iglesia, economía, política). Monárquicos y republicanos españoles, sin excepción, no han querido dar una solución a dichos problemas. Ninguno lleva en sus “programas” la puesta en solfa de la conducta inmoral de estos tres poderes fácticos del Estado. Han consentido que, los tres poderes, (siempre juntitos) continúen donde a ellos les gusta. La Iglesia, la economía y la política (siempre unidas en España) siguen ancladas en diferentes épocas, lejanas en el tiempo, de la historia larga de España (y del mundo). La iglesia, con sus ideas anti natura, sigue anclada en el siglo XVII. La economía, en el siglo XVIII y, la política, en el siglo XIX. Y no vale decir, que son tres problemas. Son, el problema.
Nacionalización de la tierra. Fiscalidad progresiva. Secularización de todas las instituciones del Estado. Laicización de la sociedad. Pleno empleo o, renta básica, para todos aquellos, que no tengan trabajo. Derecho a una vivienda perfectamente habitable que, no suponga para el ciudadano, más del 15% de su salario. Instrucción obligatoria desde los cero años y, sanidad, a cargo de los Presupuestos del Estado. Agua, electricidad, gas, teléfono, transportes públicos, carburantes, todos, han de ser, patrimonio del Estado. El bienestar de todo ciudadano, sin excepción, deberá estar perfectamente garantizado desde la cuna hasta tumba.
Y que a nadie se le ocurra decir, que yo soy comunista. Al que se le ocurra, le recomiendo que lea a Thomas Pain, a Thomas Jefferson, a Fernando Valera, a Antonio García Trevijano, a Jean Jacques Rousseau, a Pierre Josep Proudhon. Qué, para más señas, ninguno, al igual que yo, es sospechoso de ser comunista.
Continuará…
Por: Eduardo Calvo
Son muchas las atrocidades por las cuales el republicanismo español no ha prosperado en los últimos 75 años. Sin embargo, para aclararlas todas, algunos republicanos ya han encontrado un chivo expiatorio: Han sido los comunistas. La culpa la tienen los comunistas por haberse apropiado de los símbolos republicanos. ¿Qué quieren que hagan, si nadie les ha puesto freno? Franco les dijo durante 40 años que eran la República y, ellos, se han hecho con la idea. No los cuestiona, ni el Rey.
No es mentira que el PCE, IU y todas las organizaciones político-culturales que están bajo su férula exhiban banderas tricolores en sus manifestaciones. No es menos cierto que, IU, con esa exhibición, intenta arañar votos de algunos republicanos románticos. Pero, ésta, no es la peor causa por la que el republicanismo en España se encuentre donde está. Que es igual que decir: en ninguna parte.
Los comunistas siempre han sido personas muy activas y comprometidas con su causa y, con todas las que les encomienda, la dirección de su Partido. Y, lo son, bajo un régimen monárquico o, uno republicano. A los comunistas españoles, les da lo mismo. Lo tienen demostrado.
Pero ¿Dónde están los republicanos puros, cívicos, liberales o medio pensionistas? ¿Qué hacen estos republicanos al respecto? ¿Con qué o, con quien, están comprometidos estos republicanos?
Al margen de las atrocidades perpetradas por el franquismo y la monarquía contra el republicanismo, el gran problema que le atenaza, a parte de su dispersión, es el exceso de políticos republicanos con una visión arqueológica de la República. Hablan, lacónicamente, de Laicismo. Dicen, no cuestionar, la propiedad privada. Se refieren, (sin aclararlas) a un cúmulo de intenciones políticas. Yo les preguntaría: ¿Saben qué es el Laicismo? ¿Qué propiedad privada no pretenden cuestionar? ¿La propiedad privada de la Naturaleza en la que están incluidas: el agua de los ríos, la del mar, el aire, la tierra llana, las montañas, las cañadas, los arboles, las flores, la fauna? ¿A la de todos o, simplemente algunos, de sus recursos naturales? ¿A qué propiedad privada se refieren?
Los republicanos españoles, en cuestiones políticas, económicas y sociales, están igual de viciados que los monárquicos. Ni unos ni otros se han enterado que, un día, la Ilustración, ilumino las sombras de los crucifijos con las luces de la razón. Al unísono, ambos defienden (casi) las mismas cosas. (Rey arriba, rey abajo) Siguen aferrados a los problemas creados y, no resueltos, por la Revolución Francesa (iglesia, economía, política). Monárquicos y republicanos españoles, sin excepción, no han querido dar una solución a dichos problemas. Ninguno lleva en sus “programas” la puesta en solfa de la conducta inmoral de estos tres poderes fácticos del Estado. Han consentido que, los tres poderes, (siempre juntitos) continúen donde a ellos les gusta. La Iglesia, la economía y la política (siempre unidas en España) siguen ancladas en diferentes épocas, lejanas en el tiempo, de la historia larga de España (y del mundo). La iglesia, con sus ideas anti natura, sigue anclada en el siglo XVII. La economía, en el siglo XVIII y, la política, en el siglo XIX. Y no vale decir, que son tres problemas. Son, el problema.
Nacionalización de la tierra. Fiscalidad progresiva. Secularización de todas las instituciones del Estado. Laicización de la sociedad. Pleno empleo o, renta básica, para todos aquellos, que no tengan trabajo. Derecho a una vivienda perfectamente habitable que, no suponga para el ciudadano, más del 15% de su salario. Instrucción obligatoria desde los cero años y, sanidad, a cargo de los Presupuestos del Estado. Agua, electricidad, gas, teléfono, transportes públicos, carburantes, todos, han de ser, patrimonio del Estado. El bienestar de todo ciudadano, sin excepción, deberá estar perfectamente garantizado desde la cuna hasta tumba.
Y que a nadie se le ocurra decir, que yo soy comunista. Al que se le ocurra, le recomiendo que lea a Thomas Pain, a Thomas Jefferson, a Fernando Valera, a Antonio García Trevijano, a Jean Jacques Rousseau, a Pierre Josep Proudhon. Qué, para más señas, ninguno, al igual que yo, es sospechoso de ser comunista.
Continuará…
Por: Eduardo Calvo
La Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano inspirada en la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de América de 1776 y en el espíritu filosófico del siglo XVIII que sirvió de preámbulo a la primera Constitución de la Revolución Francesa, pretendió convertir una sociedad de desiguales, en una sociedad de iguales. Pero, sólo lo hizo en apariencia. Pretendió que, toda una sociedad se arrancase de cuajo sus ataduras feudales, pero, manteniendo la de la propiedad y, haciendo caso omiso, a todo lo que tuviera que ver con la educación. En su artículo nº 2 habla del “derecho a la libertad, a la propiedad y la seguridad” y, en su artículo 17 y último, dice textualmente que, la propiedad, es un derecho “inviolable y sagrado” pero, repito, nada dice a cerca de la educación y, por consiguiente, de la igualdad.
La Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano fue el primer documento capitalista y, por consiguiente, la simiente del capitalismo rampante que nos ha invadido hasta nuestros días. Propiedad y educación, han sido desde su publicación, los bienes más queridos por todos los grupos de presión. La propiedad de la tierra y la apropiación de las mentes infantiles, se diga lo que se diga, es el mejor negocio de los grupos de presión y, por supuesto, de la Iglesia Católica.
Referente a la propiedad, la Asamblea General de las Naciones Unidas no enmendó el cuadro a la hora de aprobar y proclamar el 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos en la que en su artículo 17, muy ambiguamente, habla del “derecho a la propiedad” sin mencionar nada al respecto, de la obligación de los propietarios. En lo que concierne a la propiedad tengo publicado en mi blog (2009) materia suficiente para quien la quiera consultar.
Tocante a la educación, la DUDH es más ambigua todavía: en su artículo 26.1 y 26.2, dice taxativamente, cómo ha de ser la educación, hasta dice que ha de ser “obligatoria y gratuita” y que “tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana”. Menos mal. Pero, nada dice, de si ha de ser laica o confesional. En su artículo 26.3 se pronuncia en el sentido de que “los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos”. No cabe mayor ambigüedad, al no ser, que se quisiera contentar a la Iglesia Católica u otras confesiones religiosas. O, que los que la aprobaron y proclamaron, pensaran en una educación a la carta para que la escogieran a su gusto cada uno de los padres de la Tierra.
Pero como cada aseveración merece una argumentación explicativa, hela aquí: la Igualdad sólo es posible, si se parte del hecho, (siempre contrastable) de que a todos los seres humanos les sean proporcionados los mismos (los mismos) medios para poder desarrollarse, ser ellos mismos, responsables de sus actos, y dueños de su futuro.
Es evidente que, eso sólo se consigue, con una educación pública laica y libre de cualquier influencia política, confesional o, económica aunque esta vaya disfrazada de cultural.
El hecho de que los “padres tengan el derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” no es posible, porque el Estado no puede invertir en tantas educaciones, como padres haya. Y luego está lo de la Iglesia católica. ¿Cómo va a permitir un Estado democrático que, porque le guste a un padre, éste pueda entregar a sus hijos para que se los eduquen unas individuos (hombres y mujeres) que han perdido su dignidad de personas al haber jurado voluntariamente los cánones de obediencia, pobreza y castidad?
Hasta que no se cuestione seriamente el mito de la propiedad y el hecho de la enseñanza en tanto que método para alcanzar la igualdad entre los seres humanos, nada tendrá solución.
Europa necesita una nueva Revolución. Europa tiene que parar el reloj de arena que empezó a malfuncionar con la Revolución Francesa. Pero, es España, la que está obligada a dar la vuelta a ese reloj para que la arena empiece a caer más igualitariamente.
Continuará…
Por: Eduardo Calvo
Si en España han existido y existen dos Españas es, sin lugar a dudas, porque una de ellas, la España de ese 35% de conservadores de condición fascista, pijo elitista, españolista-castellanista, militarista, guerra-civilista y nacional-catolicista lo decidió así en su día, y lo sigue decidiendo en la actualidad. ¿Por qué esa España tendría que compartir algo de lo que sus antepasados se habían apropiado para sí mismos y, sus herederos? Para qué, si esa España es consciente de tener todo el Estado a su servicio. Tiene a su Ejército, su Policía, su Guardia Civil, su Legión, su Iglesia católica, sus hagiógrafos, sus panegiristas, sus exégetas, a sus jueces, a sus bancos. Para qué, si ellos son dueños, amos y señores de todo lo privado y de lo que era público. Son amos, dueños y señores de su Sanidad privada pagada con dinero público. Son amos, dueños y señores de su Educación privada pagada con dinero público. Son dueños, amos y señores del Patrimonio Nacional con el que trafican a su antojo, son dueños, amos y señores de la Naturaleza, de la fauna, de los ríos, de los montes, de los llanos, de las costas, de los mares. Son dueños, amos y señores del agua potable, de la telefonía, de la electricidad, del gas, de la gasolina y todas las energías que consumen más de 100 millones de personas al año. Son dueños, amos y señores de las autovías de peaje. Son amos dueños y señores del servicio de Correos. Son amos, dueños y señores de los aeropuertos. Son amos, dueños y señores de todos los medios de persuasión privados y de casi todos los públicos. Y lo más importante: son amos, dueños y señores del pensamiento de la mayoría de españoles. ¿Qué más puede desear esa España?
Luego está la otra España, el otro 65% de españoles que dan forma a la España popular constituida mayoritariamente por la clase trabajadora y las clases medias de renta media baja. Una España, cuya influencia en los medios de comunicación de masas y en las Instituciones del Estado ha sido siempre muy escasa o, casi nula, lo que explica el secular subdesarrollo político, económico y social que padece. Es la España, de la que en ningún medio de comunicación se habla de sus verdaderos problemas. Es la España que contribuye puntualmente con sus impuestos. Es la España que lleva a sus hijos a la escuela pública. Es la España que cuando está enferma utiliza la sanidad pública. Es la España adormecida, es la España anestesiada por el futbol, las corridas de toros, las procesiones, las romerías, la TV basura. Es la España que no se echa a la calle, porque teme perder lo poco que le queda. Es la España domesticada por el látigo del miedo. Es la España genuflexa.
PARA INICIAR LA REVOLUCIÓN ES MENESTER VER CÓMO SE HAN HECHO LAS COSAS HASTA AHORA.
En la historia media y corta de la humanidad (menos en España) tuvieron lugar varios periodos revolucionarios que, sin duda alguna, mejoraron sustancialmente, las condiciones de la vida política, económica y social de los habitantes de la Tierra, especialmente, y hasta nuestros días, la de los de Europa (menos la de los españoles) y las de gran parte de los de América Norte: la Revolución Gloriosa (Inglaterra 1688) La Revolución Americana (1776) La Revolución Francesa (1789). Revoluciones, que no sólo fueron patrimonio de los países que las llevaron a cabo, sino que adquieron el sentido universal que, todavía hoy, mueve las conciencias de gran parte de los seres humanos (menos las de los españoles). El corte fue tan profundo que, aún hoy, hagiógrafos y fiscales de todo el orbe (menos los españoles) oponen sobre estos periodos revolucionarios juicios aparentemente irreconciliables. Y no sin razón.
La Revolución americana y, trece años más tarde, la Revolución francesa, no se hicieron para acabar con todos los abusos que se perpetraban en el Antiguo Régimen como debería haber sido el principal motivo de ambas Revoluciones. Y, el más importante era: el abuso de la propiedad. En tal sentido, dice Don Antonio García Trevijano en su magnífica obra “Teoría Pura de la República” lo siguiente: “El derrotero constitucional americano había equivocado su rumbo. Siguió la anticuada ruta de Montesquieu, balanceada por los aires liberales de Locke, en lugar de la moderna vía de Rousseau, impulsada por el viento apacible de la igualdad y no por el interés de la propiedad, que no era un derecho natural anterior al Estado y a la sociedad, como creía y defendía Locke, el filósofo del parlamento protestante, que inspiró a los constitucionalistas americanos”
Lo mismo se podría decir de la Revolución francesa puesto que también tomó el camino equivocado al no quere acabar con los abusos del Antiguo Régimen. Sobre todo, igual que los americanos, con los abusos de la propiedad. En Francia, la propiedad, lo único que hizo fue cambiar de titularidad: pasó de las manos de la Nobleza, a las manos de los nuevos ricos o, burguesía. La Constitución del año III, votada el 22 Fructidor durante la Convención decía defender la propiedad puesto que ése era el fin de las nuevas instituciones. El ponente, Boissy d`Aglas, lo anunció claramente a los diputados: “debéis garantizar por fin la propiedad del rico”. Se hizo pues tabla rasa del texto jacobino de 1793 y Daunou, Lanjuinais, La Révellière-Lépeaux inspiraron un nuevo texto, fundador de una República burguesa asentada sobre la propiedad y no sobre la igualdad. Esa Constitución comenzaba con una Declaración de derechos y deberes del hombre y el ciudadano. Los derechos descritos en ésta Constitución van en el sentido de 1791: “libertad”, “igualdad”, “seguridad”, “propiedad”. Pero los deberes iban en otro sentido: “nadie es un buen ciudadano si no es un buen hijo, buen padre, buen amigo, buen esposo” Un bello programa de moralidad cívica, pero, al mismo tiempo, la Constitución instituía el sufragio censitario, a través del cual, sólo podían votar los propietarios. Decía Boissy d´Aglas: “La igualdad absoluta es una quimera”, “en un país gobernado por los propietarios está el orden social” “aquellos que no pagan contribución están privados del derecho al voto”. Aquella Constitución estaba basada: en la soberanía nacional, la división de poderes y, el sufragio censitario. De igualdad, nada de nada, puesto que los únicos que iban a seguir privilegiados eran, los propietarios.
Es conveniente matizar que, la propiedad, es una de las fundamentales instituciones humanas. Matizar también, que no es mi intención, destruir dicha institución, sino el tópico de la propiedad y el privilegio que altera y desvirtúa las esencias mismas de la institución.
Pero también sería pertinente decir que, en el privilegio de la propiedad, es donde ha estado albergado el germen de todos los abusos que sufre la humanidad. La propiedad se encuentra en el fondo de las teorías comunista y capitalista. Nos enseñaba Proudhon: “los miembros de la comunidad, nada propio tienen, es cierto; pero la comunidad es propietaria no sólo de los bienes, sino también de las personas y de las voluntades”. “La comunidad es desigualdad, pero en sentido inverso que la propiedad”. “La propiedad es la explotación del débil por el fuerte; la comunidad es la explotación del fuerte por el débil”
DICHO LO ANTERIOR, SERÍA HORA DE INICIAR LA REVOLUCIÓN. LA CUESTIÓN ESTÁ, EN CÓMO HACERLA, SIN INCURRIR EN LOS DÉFICITS DEL PASADO. HAGÁMOSLA PUÉS.
Las Revoluciones que se hacen para privilegiar sólo a una minoría de la sociedad de un Estado, no son Revoluciones, sino un puro cuento. En éste sentido, ya conocemos los resultados del circo político, económico y social que los viejos y nuevos ricos o, burgueses tienen montado desde las Revoluciones francesa y americana. Ni la Revolución de los EEUU, ni la Revolución francesa, fueron unas Revoluciones ejemplares; más aun, fueron, en muchos casos, el inicio de la perversión política, económica y social que ha llegado hasta nuestros días. Perversión a la que se le tiene que poner fin por medio de una nueva Revolución que acabe con los mitos y abusos que han defendido, hasta nuestros días, éstas Revoluciones.
CONTINUARÁ…
Decía en mi anterior trabajo:” todas las Revoluciones, han de ser políticas”. Sin embargo, quiero dejar bien sentado, me estaba refiriendo, por tratarse de llevar a cabo una en España, a una teoría de obligado cumplimiento debido al pragmatismo que debería imperar en dicha Revolución. Me explicaré. Es verdad que también se podría hacer un Revolución social, pero, repito, al tratarse de llevarla a cabo en España, estaría condenada al fracaso desde antes de su inicio. El gran déficit cívico-social que sufre la nación española, haría saltar por los aires cualquier proyecto democrático basado en la razón, la ausencia de maniqueísmo y la tolerancia.
España tiene un gran problema. En España está muy extendido el vicio de que cada español quiera imponer su propio modelo de sociedad. Si ateo, quisiera que toda la nación se arrancara de cuajo sus sentimientos seculares. Si creyente, anhelaría hacer del Estado el instrumento de dominación de una secta sobre todas las conciencias individuales. Si obrero, quisiera que el Estado sólo estuviese al servicio de su clase. Si patrón, el Estado sólo debería ser bueno para perpetuar los privilegios de la burguesía. Si agricultor, estaría siempre presto a sostener el alza del precio de los productos del campo. Si industrial, en su mente primaría la idea de un arancel protector para todos sus malos negocios.
Pero no sólo esta tesis equivaldría a tener que renunciar previamente a todo revolucionarismo de tipo social. España, en éste sentido, tiene otro problema mucho más grave: la evidencia de que España no tiene dinero para implantar un Estado de Bienestar medianamente equiparable al de los países de la UE de los 15. Tal evidencia conllevaría, si se quiere alcanzar ese Estado del Bienestar, el tener que forzar una Revolución política capaz de sentar las bases para que la nación española pueda desarrollarse política, social y económicamente de acuerdo con unos parámetros de progreso que en nada se parezcan a los actuales. Pero, teniendo muy en cuenta, que la simiente de cualquier ley que se quiera implantar en un Estado, para que esta germine y produzca el fruto deseado, deberá provenir sin remisión, de un semillero común llamado Constitución. En nuestro caso, la Constitución Política de la República.
Aunque tenga que usarlos, no me voy a enredar mucho con porcentajes; si diré, taxativamente, que España está a la cabeza de todo lo malo y, a la cola de todo lo bueno, de cuantas situaciones sociales se puedan dar en la UE de los 15. Llegados a éste punto, a mi no se me ocurre otra cosa que empezar a enumerar los déficits de orden político, económico y social, por las cuales los españoles nos encontramos en tan especial situación. Déficits que, concatenados en la forma y en el tiempo, han dado forma al secular subdesarrollo español. A nuestro Subdesarrollo.
Por tanto, solucionemos nuestros asuntos y olvidémonos de que alguien nos los va a solucionar. España no tiene amigos. España no tiene en Europa socios en condiciones de igualdad. España, sólo es para Europa, un magnífico cliente de más de 100 millones de consumidores. España no tiene ningún Estado a su lado. España sólo tiene enfrente a una horda de “sanguijuelas” monárquicas y republicanas dispuestas a chuparnos hasta la última gota de nuestra sangre y, a éste lado, una caterva de sinvergüenzas que lo están permitiendo interesadamente.
Yo no soy economista, ni sociólogo, ni experto en comunicación o, manipulación de masas, pero, sí se contar, sí sé cuáles son las causas que llevan a los españoles por el camino de la amargura y, me sé explicar, aunque sólo sea a mí manera. A partir del presente trabajo que tienen Vd. en la pantalla de su PC, y sucesivos, voy a intentar hacer comprender a todos los que me lean (si es que todavía no lo saben) cuáles son esas causas que llevan a los españoles por ése camino de la amargura. Y lo voy hacer porque soy un político vocacional republicano que reconoce, no estar en posesión de la verdad, pero si al corriente de la realidad.
Aunque algunas veces pueda dar esa sensación, y esto lo saben muy bien los que me conocen personalmente, no voy a incurrir en la defensa del patrioterismo españolista recurrente, pero, tampoco lo voy hacer, en defensa del Internacionalismo, ni voy abundar, en el sentido retórico que se le da hoy al humanismo democrático.
Partiré del axioma de que los españoles pertenecemos a una “sociedad” con pretensiones de rica, pero que sobrevive en un país secularmente empobrecido, por culpa de unas instituciones políticas que, perfectamente conchabadas con las oligarquías, nunca han sabido-querido, hacer lo correcto para situarla en el puesto que le corresponde como nación digna y soberana. Decía Don José Ortega y Gasset al analizar la descomposición de nuestra nacionalidad que “empezando por la monarquía y continuando con la Iglesia católica ningún poder nacional ha pensado más que en sí mismo. Y añadía: ¿Cuándo ha latido el corazón, al fin y al cabo extranjero, de un monarca español o de la Iglesia española por los destinos hondamente nacionales? Que sepa, jamás. Han hecho todo lo contrario: se obstinado en hacer adoptar sus destinos propios como los verdaderamente nacionales”. Frases de rabiosa actualidad vistos los derroteros por los que se mueve la realidad española.
ANALICEMOS ESA REALIDAD. QUIEN NO ESTÉ DE ACUERDO CON MIS APRECIACIONES, POR FAVOR, QUE ME LAS REBATA.
En España no se puede sostener por más tiempo el hecho irrefutable de las dos Españas. Se tendría que acabar con él. En cualquier caso, sería a los republicanos españoles a quienes nos tocase zanjar tamaña aberración histórica. Los demás, podemos estar seguros, que nunca lo harán. Si los republicanos españoles no somos capaces de hacer que la mayoría de los españoles fuerce al unísono, una revolución política, España, no dejará de ser lo que es: una gusanera. No una manzana podrida. Un cesto lleno de manzanas podridas. Los republicanos españoles tenemos que dar ejemplo con el ejemplo, tenemos que adoptar, motu proprio, la disciplina de la democracia, la disciplina de la libertad, la disciplina de la razón, la disciplina del sentido común, la disciplina de la decencia. La disciplina republicana.
SIGAMOS ANALIZANDO EL POR QUÉ DE LA NECESIDAD DE FORZAR UNA REVOLUCIÓN POLÍTICA:
En España, históricamente, una minoría (35%) de españoles, tiene sojuzgados al resto (65%). En España, existen dos Españas: la España de los propietarios y farsantes, la de los grandes terratenientes, la de los terratenientes a secas, la de la Nobleza, la de la los profesionales de la política, banqueros, grandes empresarios, la gran burguesía, la pequeña burguesía, las clases profesionales de renta alta, la casi totalidad del funcionariado, la clerecía católica, el personal de clase del Ejército, las clases medias compuestas por autónomos de fortuna: fontaneros, electricistas, carpinteros, pintores (de brocha gorda), restauradores (taberneros), taxistas etc. Esta minoría (35%) por lo general de tendencia liberal conservadora es la que decide el nivel de presión que los medios de comunicación y, los políticos, han de ejercer sobre la mayoría. Los grandes temas que se debaten en los medios, son exclusivamente, los que interesan a esta España. Una España que lleva a sus hijos a guarderías, escuelas y universidades privadas. Una España que usa la sanidad privada. Una España, que cuando enferma de gravedad, y acude a la sanidad pública, recibe un trato preferencial. Una España que consume gran cantidad de productos importados de lujo como coches, motos, barcos, relojes, ropa, caviar, champagne etc., que hacen que se dispare el déficit comercial de España. Una España que hace esto, dice, porque lo puede pagar. Una España, envalentonada. Una España temida. Una España, temible.
Además existe la otra España, la España popular, la España a la que me referiré en mi próximo trabajo.
Continuará…
Por: Eduardo Calvo
Hubo una época, en la que el hecho de forzar una profunda transformación del Estado, aun siendo difícil, no hubiera sido tan complicado. No hubiese sido tan complejo, porque los Gobiernos de la Monarquía española, en aquellos tiempos, todavía, no habían firmado algunos tratados internacionales que ahora son un verdadero lastre para el pueblo español y, para iniciar, esa “profunda transformación del Estado”. A estas alturas de la película, para intentarlo y, querer enmendar la “obra de arte,” las cosas, si se quieren hacer bien, deberán ser más complejas y, se quiera o no, drásticas, traumáticas e imprescindibles. Los tratados internacionales que firman los Gobiernos de la Monarquía española previa autorización de las Cortes y, que sanciona el monarca, se convierten en Leyes Orgánicas del Estado. Son tratados que no se pueden romper unilateralmente haciéndose necesaria para tal efecto una Ley específica u, otro tratado, entre las mismas partes, que sustituya al anterior. De ahí la complejidad, lo drástico y traumatizante que puede resultar, el llevar a cabo esa, por otro lado, urgente: “profunda transformación del Estado”. Entre muchas cosas más.
Para ello, antes de nada, contando con las piedras que los demócratas de toda la vida querrán poner en el camino que pueda conducir a los españoles hacia una Democracia plena y venturosa, será menester resaltar lo siguiente: en España, siempre que algunos queremos expresarnos sobre alguna materia social, política, económica o, filosófica, corremos el peligro de no ser entendidos con claridad. La causa de éste fenómeno es el “babelismo” al que nos ha llevado la propaganda, que es siempre una deformación sistemática de la verdad. Propaganda que retuerce, estira, encoje y adultera el sentido de las palabras, hasta hacerlas expresar, lo contrario de lo que originalmente significaban.
En España no se establecerá el buen orden del pensamiento y la conducta, hasta que se llame a la cosas por su nombre; se llame a los súbditos, súbitos; a los ciudadanos, ciudadanos; tiranía a la tiranía; corrupción a la corrupción; esclavitud a la esclavitud y, servidumbre, a la servidumbre, única manera posible, de que estos conceptos cobren su verdadero sentido etimológico y la jerarquía rectora que guíe los asuntos políticos, los del pueblo, los de la libertad, la transparencia, la honestidad y, la democracia.
Cuando antaño se decía “Monarquía” “Súbdito” “República” “Ciudadano” “Democracia”, “Libertad”, “Pueblo” “Federal” “Radical”, “Obrero” “Popular” todo el mundo, hasta los más ignorantes, sabían qué se quería expresar con estas palabras. Hoy, se le llama a un Estado “democrático popular” sin que el pueblo no tenga otro papel que el de obedecer y callar, resignándose a participar como comparsa, en los espectáculos de masas que organiza la minoría dominante. Puede así mismo un Estado, envanecerse de ser el campeón del mundo libre, sin perjuicio de sostener en el Poder a muchas tiranías, siempre que sean mercenarias, y de perpetuar la miseria y la servidumbre de las naciones.
Antes, cuando se hablaba de “libertad” o “mercado” todo el mundo sabía el significado de estas palabras. En los momentos actuales, se habla de “libertad de mercado” cuando en realidad se quiere decir, licencia para expoliar. Antes cuando se hablaba del “derecho al trabajo” todo el mundo sabía qué se pretendía decir; hoy se habla de “mercado laboral” cuando en realidad lo que se quiere expresar es el derecho que algunos tienen para esquilmar y esclavizar a los trabajadores. Hoy en día cuando el Estado intenta moderar, como es su obligación, se le echan encima los “mercados” con la argucia de que es intervencionista y, el Estado se pliega, en favor de la” libertad de mercado” que, no es otra cosa, que ponerse del lado del imperio de la especulación, la tiranía y la rapiña.
Yo, desde mi exilio interior; desde mi más completa, voluntaria y decidida soledad política, voy a intentar explicarme con claridad utilizando términos y palabras que todo el mundo pueda entender. Para éste humilde republicano, robar, será siempre, robar y, no utilizará jamás, las palabras: “prevaricar” “cohecho” o “colusión” para quedar “políticamente correcto” ya que a fin de cuentas estas palabras, lo único que quieren disimular es, el hecho de robar. Aunque sea con “guante blanco”.
Queridos amigos republicanos, nosotros en particular, debemos explicar las cosas de manera que todo el mundo las pueda entender; el hecho de querer “trasformar profundamente un Estado” no se corresponde en absoluto con una reforma que sólo alcance a zurcir o remandar un Estado al que se le han estallado todas las costuras. Expresa llanamente, querer hacer, una Revolución.
Dicho de esta manera, sería menester advertir a todo el cuerpo social que, las Revoluciones, nunca deben ser sociales; siempre han de ser políticas y, deberán hacerse así, porque a toda una sociedad con cientos de años a sus espaldas, con sus costumbres, intereses, usos y abusos no se la puede cambiar de la noche a la mañana y, mucho menos, por el capricho de una facción política. Sea, de la tendencia que sea.
Continuará….
Por: Eduardo Calvo
El hecho de una urgente y profunda transformación del Estado español, es irrefutable. Sus instituciones básicas, no se corresponden en absoluto, con las de una Democracia plena. No existe división de poderes. No existe representatividad ciudadana en las Cortes. No existe libertad política. No existe Libertad de Expresión. No es un Estado soberano. Y, por ende, su ley electoral es, tremendamente antidemocrática. El Estado español mantiene, aun hoy en día, instituciones que pertenecieron a la Edad Media, caso de la Monarquía (hereditaria) de derecho divino, y el Consejo de Estado que, aun no corresponder exactamente a épocas tan medievales, ya funcionaba en tiempos de los Reyes Católicos, como Consejo de Aragón o Consejo de Castilla. Qué, en verdad, eran más medievales, que los de la propiamente dicha Edad Media.
Pero no nos volvamos locos queriendo dar la “vuelta a la tortilla”. España no deberá pasar de un sistema a otro, si en el que se pretenda, no fuesen a regir normas constitucionales exquisitamente democráticas. España necesita una nueva tortilla elaborada con nuevos ingredientes pero, cocinados, en una nueva sartén difícil de tiznar. Eso sí, ningún ingrediente de éste suculento manjar, deberá proceder de un regalo. De un otorgamiento. Ni la Libertad, ni la Dignidad, ni la Soberanía, ni Laicidad pueden ser el resultado de negociaciones entre grupos. La Libertad de un pueblo, la Soberanía de una nación, la Dignidad de la personas, la Laicidad de una República, no se negocian. Se conquistan.
Para los que nunca hemos defendido las ideas de una bandería, y sí el ideal de la libertad frente a cualquier totalitarismo, el huracán neoliberal que nos está arrasando nos preocupa de manera singular. Nos preocupa un mundo neoliberal, preñado de delincuentes que, con la connivencia de políticos y gobiernos, se dedican a estafar, timar, alterar el precio de los productos y, a socializar, las pérdidas de los delincuentes. Delincuentes que están haciendo desaparecer la Democracia para convertirla en un Sistema Financiero.
Queridos amigos, el capitalismo desregularizado (y desvergonzado) de los recortes sociales, de los recorte salariales, de los recortes en las inversiones públicas, de la privatización de la Naturaleza, de la privatización de los servicios públicos esenciales, de los grandes incentivos para ejecutivos, de la bajada de impuestos a los ricos, de los despidos masivos de trabajadores, de la socialización de las pérdidas bancarias y, la privatización de sus ganancias, es un totalitarismo de nuevo cuño. La mejor manera de tomarle el pulso al grado de totalitarismo o esclavitud que sufre una sociedad entera es, el fatalismo que mantiene a toda una nación bajo la idea colectiva de la incapacidad de ésta para pensar en otras alternativas.
A esa máquina neoliberal, a ése capitalismo desregularizado y desvergonzado que está arrasando todos los campos de actuación de algunos europeos y, en particular los de los españoles; a ésta hidra con mil cabezas, alguien deberá ponerle freno. Pero no será suficiente con un simple cambio de pastillas o, la reparación ocasional de su sistema de frenado. La solución radica, en el cambio generalizado de toda una máquina siniestra que corre enloquecida hacia un precipicio de profundidades desconocidas y, guiada, por unos partidos políticos, por unos “gobernantes” que, se han inhibido, descaradamente, de la representatividad que les concedieron sus conciudadanos para dedicarse a la más pura y dura rapiña en connivencia con la mismísima Mafia industrial, financiera y especuladora.
La Unión Europea está compuesta por 27 países; 23 de ellos, son de ultra-derecha. Los 4 restantes, los P. I. G. S. (cerdos) cuyas siglas corresponden a Portugal, Irlanda, Grecia y Spain (España) son países que han sido malgobernados por políticos de diferentes pelajes pero, sumisos al sistema ultraliberal y, de ultraderechas, de sus “socios” europeos. Sistema que les ha explotado en las manos porque las características de pobreza de sus respectivos países no eran asimilables a la de sus “socios” ricos.
Yo sólo me quiero circunscribir al caso de España. España, el Estado español, su sistema financiero, los mismos españoles, hemos querido vivir cómo millonarios cundo en realidad no teníamos ni para mandar cantar a un ciego y, sin querer darnos cuenta, de que todo lo que se hacía en nuestro país, se estaba haciendo a crédito. Un crédito que se tendría que devolver con gravosos intereses. El resultado ha sido palmario: no tenemos recursos suficientes con qué pagar la enorme deuda que han contraído sus diferentes gobiernos y, su sistema financiero, (solo el Santander le debe Lehman Brothers 72.000.- millones de €) con bancos privados extranjeros. En el mejor de los casos, a duras penas y, siempre a destiempo, podremos pagar los intereses que devengue el principal qué nos hayan prestado; con lo que España habrá dejado de ser un país soberano, convertido en un país sojuzgado por entidades particulares. Nuestra deuda irá pasando de mano en mano, y al final de la copla, los españoles le deberemos dinero, hasta al portero de una finca de Dubái, Doha, Frankfort, Oslo, Londres, Pekín, Nueva York etc.
Pero he usado mal las palabras, el tiempo de los verbos. Porque cuando he dicho que no tenemos recursos para pagar, debería haber incluido: no vamos a tener recursos para pagar, ya que es ahí donde se encuentra el verdadero problema y las grandes incertidumbres. España no es un país con futuro. España es un país con tremendas incertidumbres. ¿De dónde van a sacar los gobiernos españoles el dinero suficiente para invertir en España y pagar la enorme deuda y sus interés que tenemos con el extranjero? ¿Cómo se van a ganar la vida los españoles? ¿Dónde se la van a ganar? ¿Algún Partido político, algún Gobierno, algún Rey tiene ALGÚN programa preparado al respecto? Me temo que no.
Y para más inri, cada país europeo va a lo suyo habiendo convertido a la “Unión” en una verdadera cueva de Alí Babá a la que los españoles deberíamos pensarnos muy bien, si seguir perteneciendo a ella. De cualquiera de las maneras, caro, muy caro, no va salir.
Por eso dije más arriba, que alguien debería poner freno a esto. Fácil no es. Yo, desde mi tremenda soledad política y aunque a muchos no les guste, voy a intentar hacer de desentuertador de entuertos. En dar ideas.
Continuará….
¡VIVA LA REPÚBLICA!
Por Eduardo Calvo
Es evidente la urgente necesidad de una profunda transformación del Estado. Pero esta transformación, deberá ser concebida, no sobre la estructura clásica y los viejos moldes de la ciudad antigua. Se deberá transformar en base al modelo mucho más moderno y complejo de la Nación. El problema radica, en que en España no se ha querido nunca hacer estas cosas porque son tantos los intereses particulares que intervienen en la dominación de todos los campos de actuación del Estado que, si se intentaba hacer la Revolución que los españoles necesitan para redimirse a sí mismos, y ante la humanidad entera, se produciría lo de siempre: otra guerra civil. Otra guerra fratricida, de las que millones de españoles, no han querido prescindir durante siglos.
En España, una parte considerable de sus habitantes, jamás ha entendido, que el ideal político de toda sociedad civilizada consiste en ascender al templo de la justicia por el sendero de la paz y la libertad. Nunca se ha querido hacer una verdadera Revolución política. Sólo se han cocinado revoluciones sociales; la dominación de una clase social sobre otra; la imposición de unas costumbres particulares sobre todos los campos de actuación de la sociedad. No se ha entendido que, sólo el fluir de la vida, va transformando de modo paulatino y homogéneo las instituciones sociales. Nunca se ha querido comprender que, las Revoluciones, siempre han de ser, políticas.
El acervo político-cultural español demuestra que, sólo una parte de la sociedad española, es dueña de decidir la forma de ser de un español y de imponer sus revoluciones sociales; sus costumbres; sus mitos; sus supersticiones, sus leyes. Pero también ha demostrado, que de nada sirven las leyes, cuando no arraigan en el alma de toda una Nación. La verdadera obra política consiste, más que en organizar instituciones nuevas, en crear la nueva conciencia ciudadana, de donde aquéllas han de respirar el éter de la vida. “Oh legislador (decía el venerable Pitágoras); no hagas leyes para los pueblos; haz pueblo para las leyes”.
Todas las Constituciones son papel mojado mientras no hayan creado el hábito de la Democracia, de manera que, a fuerza de ejercitarla, llegue a ser tan natural la disciplina de la Libertad que el conjunto del pueblo la practique instintivamente por haberla convertido en substancia de su espíritu. Disciplina en el sentido clásico que quería decir, aprender; aprender, el conjunto de normas de convivencia. La disciplina democrática es aquella manera de convivir en sociedad, en la que, cumpliéndose la voluntad popular, no se coarte ni asfixie la libre iniciativa individual.
Pero ni siquiera de esta somera exposición de la Libertad se tiene en España un conocimiento que se acerque a lo que es en realidad, porque en este país, pocos pensadores y políticos han dejado su impronta democrática y, los que lo han intentado, han sido vilipendiados, silenciados, ninguneados o asesinados por esa parte de españoles a los que más arriba hacía referencia. Demasiados españoles. Por ningunear, a parte de las tres grandes Revoluciones políticas (la británica 1649, la de Estados Unidos 1776 y la francesa 1789) se ha silenciado la que se ha producido en la Islandia de 2011 del siglo XXI. La rusa de 1917, según sus políticos, no fue una revolución política, fue una revolución, social. Por eso no la incluyo. Por eso fracasó.
Las Revoluciones políticas nunca dependieron del azar. Por ejemplo la francesa. El accidente del 14 de abril de 1789 sólo lo es por el hecho de la toma de la Bastilla por parte de la muchedumbre parisiense. Conjuntamente, el pueblo francés esperaba desde hacía meses grandes acontecimientos; hacía varios años, que las mentes ilustradas esperaban un conjunto de reformas fundamentales del Estado monárquico totalitario que la apertura de los Estados Generales de 5 de mayo de 1789 hacía previsibles. En realidad, la Monarquía francesa se debatía desde hacía casi un siglo entre dificultades que el tiempo no hizo más que agravar llegando a producirse una crisis general en su sistema institucional monárquico absolutista.
La Revolución francesa, más que acontecimiento particular de la historia de Francia, se sitúa en la historia larga de Europa y, al mismo tiempo, como un eslabón de un proceso lento de transformación de los Estados absolutos en sistemas parlamentarios y de las sociedades de órdenes en sociedades de individuos. Con la excepción de España. Libertad, Soberanía, Igualdad eran las palabras que, desde mediados del siglo XVII hasta principios del XX, estuvieron, con muchas variantes, en el corazón de toda la historia de Europa. Excepto en España.
Ya en 1776, 13 años antes de la toma de la Bastilla mientras en Francia algunos políticos de su Monarquía, encabezados por Turgot, Inspector general de finanzas, advertían al escéptico Luis XVI de que lo que se avecinaba en Francia ya se había producido en Inglaterra en el siglo precedente (1649-1660) y en las Colonias Americanas, (1776-1783) en España, no existieron políticos que advirtieran al rey Carlos IV y a la reina María Luisa de Parma de la conveniencia de reformas profundas del Estado absolutista dominante en España desde la noche de los tiempos. En 1776, Turgot advirtió a Luis XVI, que en entre 1649 y 1660 se produjo en Inglaterra la primera Revolución durante la cual el rey Carlos I fue decapitado con lo que las últimas veleidades del absolutismo ingles habían sido aniquiladas. Le informó que, prudentemente, su sucesor Carlos II, aceptó en 1679 el Bill de Haveas Corpus que garantizaba la libertad individual. Le informó que, su sucesor Jacobo II fue expulsado por intentar abolirlo. Puso en antecedentes al Borbón de que en 1689 el Parlamento impuso a los nuevos monarcas Guillermo y María un Bill de Derechos que garantizaba la supremacía de la ley sobre los reyes. Turgot también informó a Luis XVI de que John Locke en 1690 había publicado una obra (“Tratado del Gobierno Civil) en la que se refutaba la doctrina de Derecho Divino y defendía la superioridad del poder legislativo sobre el poder ejecutivo. (Históricamente, esta obra de John Locke proporcionó el punto de partida de la ideología liberal del siglo XVIII)
En 1791, Carlos IV ordenó a Floridablanca (el de Santiago y cierra España) establecer un cordón de tropas a todo lo largo de los Pirineos para detener la “peste francesa”. Acto con el que la Monarquía española daba a entender que, en España, no se iba a consentir ningún proceso transformador del Estado monárquico absolutista. Lo que a Carlos IV le preocupaba en aquellos momentos era, sobre todo, salvar la monarquía francesa y evitar el “contagio revolucionario”. El 16 de enero de 1793, La Convención Nacional votó la pena de muerte para el Borbón (“ciudadano Capeto”) Luis XVI. Con ello, la paz entre España y Francia se hizo imposible al continuar Godoy concentrando tropas en la frontera con Francia obedeciendo órdenes de su valedor el también Borbón Carlos IV. En 1793 después del aguillotinamiento de Luis XVI, Godoy siguió concentrando tropas en la frontera con Francia. En este amiente belicista creado por la monarquía española, la paz entre Francia y España, era casi imposible. El 7 de marzo, la Convención Nacional francesa declaró la guerra a España y 15 días después Carlos IV declaraba la guerra a Francia, fundamentándola en el “suplicio” de Luis XVI, que consideraba como un ultraje para él y sus vasallos.
La guerra debía librarse de inmediato porque estaba en juego el honor de la monarquía española, presentándola como una cruzada en defensa de la religión, que, predicada desde los púlpitos, levantó un gran entusiasmo popular. Pastorales de obispos, sermones y folletos patrióticos enardecieron a los españoles en la lucha contra el mal, encarnado por la Revolución francesa, y en defensa de la religión católica y de la monarquía tradicional. Se estimularon las donaciones para contribuir al esfuerzo de la guerra, así como la recluta de voluntarios. La respuesta fue inmediata y masiva, con pronunciamientos favorables por parte de la nobleza, comunidades religiosas, órdenes militares, obispados, ciudades, pueblos y gremios, que aportaban dinero, víveres y hombres. El llamamiento a la lucha contra los franceses regicidas prendió en los españoles, aunque no provocó un movimiento político. Los españoles, simplemente reaccionaron ante una guerra decidida en las altas instancias, movilizándose a favor de los valores tradicionales de la religión, el espíritu nacional y el honor. Se trataba de una defensa del Antiguo Régimen y la religión, lo que daba el mayor protagonismo al clero, adoctrinando a la sociedad, y a la nobleza, que mandaba en el ejército. Quedaba difuminado el papel del pueblo y el del propio gobierno, incapaz de organizar y preparar a ejército.
Continuara…
"Don Alberto era un viejo monárquico. Heliodoro, un usurero sin entrañas. A los dos médicos les tenía sin cuidado la iglesia y la política. Valentín se jugaba la hacienda. Los otros, simplemente por poseer tierras se creían en la obligación de estar contra los obreros. Ninguno de ellos tenía ideales, ni políticos ni religiosos, y sin embargo se unían como un sólo hombre, agresivos, para defender una política y un ideal. ¿Era, precisamente, esa falta de convicciones lo que les permitía unirse? ¿Sería precisamente la existencia de ideales lo que nos impedía unirnos a los hombres de izquierda?
La consecuencia lógica era que aquellos hombres se unían para defender sus propiedades y su posición. ¿Pero entonces por qué no se unían entre sí los líderes de la izquierda que también tenían ya una posición? ¿Por qué los hombres de la calle, los trabajadores y los labriegos o los mineros de Asturias, o los camareros de café, estaban siempre dispuestos a unirse y sus líderes no?
No era una pregunta más. En aquellos días era una pregunta que se hacía toda España, hasta nuestros enemigos.
1935, preludios de las elecciones del 16 de febrero de 1936
Arturo Barea
La forja de un rebelde, tomo tercero: La llama
A finales de marzo de este año, apareció en el Diario de Sevilla una entrevista a Santiago Carrillo que, aunque de poco interés, fue contestada por Juan Carlos Escudier en su blog: "Tierra de nadie" del diario Público.es. Unos días después, también en Público, con el titular: "Carrillo certifica la muerte del PCE" leíamos la noticia de la publicación de un nuevo libro de Santiago Carrillo: "Los viejos camaradas"
Si en la entrevista, Carrillo sólo tiene la intención de salvarse y hacer hincapié en el gran logro que fue la Transición, sí hay alguna cosa que merece la pena mencionar y comentar brevemente: la "nueva formación".
Dice Carrillo:
"En este país hay lugar para un partido a la izquierda del PSOE. El PCE no lo ocupa, y en cuanto a Izquierda Unida, ha vivido tantas crisis internas que está muy debilitada. En mi opinión, haría falta una nueva formación".
No es necesaria una nueva formación señor Carrillo, bastaría con que el PCE se hiciera una autocrítica por su comportamiento en la Transición, respondiera a la pregunta de que pasó, contando con pelos y señales, nombres y apellidos, porqué renunció a la República, porqué abandonó a los exiliados republicanos, por- qué consintió esa Ley Electoral que ahora tanto daño le está haciendo etc., que el PCE hiciera una crítica al Estado monárquico y, efectivamente, una crítica al capitalismo de nuestro tiempo que es totalmente diferente al de hace cien años, ni peor ni mejor, como es diferente la clase obrera y la burguesía. Y por supuesto, enarbolara seriamente la bandera de la República. Con eso bastaría. Con eso y con una nueva honradez militante que mire menos al sillón (los cargos) y más al pueblo.
Del artículo de Juan Carlos Escudier cuyo título es "La izquierda se ha muerto" merece, precisamente, comentar esta muerte que anuncia de la izquierda en el título de su artículo. Lo primero señalar, que Carrillo no mató a la izquierda, ni ahora ni antes, sino que a la izquierda la intentó matar, aunque no lo consiguió, el PCE, a esa izquierda que el representaba (el PCE no Carrillo) la que convertiría el modo de producción capitalista en modo de producción socialista que en aquellos tiempos era prácticamente única, el troskismo apenas existía y los anarquistas estaban fundamentalmente recluidos en Francia. Aquellos tiempos: nos referimos a los de la "Política de Reconciliación Nacional", 1956.
Idea Republicana
La izquierda que el común de los mortales quiere entender, el común de los mortales que de una forma o de otra están interesados en la política, que son bastantes pocos, se asocia desde el surgimiento del movimiento obrero con ésta opción. Es cierto, que su nombre viene de la Revolución Francesa: "jacobinos", "cordeleros"… al fin y al cabo burguesía aunque pequeña y mediana. Cuando la burguesía se convierte en reaccionaria, en conservadora, el conjunto de ella, tanto la pequeña como la mediana y la gran burguesía, que es justo en el momento en el que acaba definitivamente con el Antiguo Régimen, el concepto "izquierda" es asumido por la incipiente organización del proletariado. Desde entonces, "izquierda" es igual a revolución proletaria o igual a: "socialización de los medios, herramientas, fabricas etc., es decir, los medios con los que los seres humanos producen los bienes y servicios que necesitan para vivir". En resumen, expropiar a la burguesía de esos medios, que al fin y al cabo se crean con el trabajo de todos, aunque se los apropie la burguesía, precisamente la clase social que menos aporta a su creación, y hacerlos comunes al conjunto de la sociedad. Que sea la sociedad dueña de ellos y los gestione, con el fin de repartir el conjunto de la riqueza, creada con el esfuerzo y el trabajo de toda la ciudadanía, de una forma justa entre todos las niñas, hombres, mujeres y ancianos que comparten nuestra vida. Esto es la izquierda.
Pero, ¿De dónde surge el movimiento obrero? ¿De una palabra inventada en la Revolución Francesa?. ¿De una idea?. ¿Alguien sufre al ver "La situación de la clase obrera en Inglaterra" y se inventa un sistema social?. No. Surge de un proceso de transformación histórica del modo en que los seres humanos producen, como antes decía, los bienes y servicios que necesitan para vivir. Nace de la vida misma. Nace de la transformación del modo de producción feudal en modo de producción capitalista. De ahí nace el proletariado y su conciencia. O, ¿es qué acaso se murió la izquierda cuando cayó la Unión Soviética? y como dijo aquel japonés, "hemos llegado al fin de la Historia". Es qué acaso ya no va ha haber más transformaciones en el modo de producción. Acaso la revolución tecnológica no lo es.
Idea Republicana
En el año 1973 hubo una crisis económica llamada del "petróleo". Sería importante que los economistas de la izquierda "muerta" la estudiaran profundamente. A nuestro juicio, una gran parte de las pérdidas en aquella crisis fueron a parar a las rentas de capital. Las rentas del trabajo estaban medianamente protegidas, sobre todo en la Europa industrializada, que era la que contaba, por el Estado de Bienestar: sanidad pública y gratuita, escuela pública y gratuita, seguro de desempleo y un largo etcétera. Y lo más importante, lo importantísimo, estaban protegidas las rentas del trabajo por un sistema de producción que se conocía con el nombre de "Economía Mixta de Mercado". Hubo un periodo histórico en que Francia, nacionalizó la Banca, y un montón de empresas. ElPaís
En España, donde apenas conocíamos el Estado del Bienestar, Iberia era del Estado, Telefónica era del Estado, CAMPSA era del Estado, las Compañías Eléctricas eran del Estado, la Compañías de Gas eran del Estado, el INI era del Estado... hubiera bastado con poner a "Carrillo" (es broma) en el puesto de Franco para que España fuera un país socialista, un etapa de socialismo en donde conviviría con la economía de propiedad privada, pero ésta más débil que la economía social del Estado y en proceso de desaparición. Europa estuvo en aquel periodo histórico a un paso del socialismo.
Lo mismo ocurrió en el feudalismo. Dentro de él se desarrolló un sistema de propiedad privada de los medios de producción: el capitalismo. Cuando los señores feudales se dieron cuenta de que iban a ser destruidos e intentaron acabar con el nuevo modo de producción, entonces la burguesía hizo su revolución. Ni antes ni después. Pues bien, eso es lo que tenía que haber hecho el proletariado cuando la Oligarquía inició el proceso de destrucción, proceso en que aún nos encontramos, del Estado del Bienestar y la Economía Mixta de Mercado. Ni antes ni después.
La Revolución Rusa fracasó por que Rusia era un país feudal en el que aún no se había desarrollado como es debido el germen del capitalismo dentro del sistema feudal y mucho menos del socialismo. La victoria de la Revolución Rusa fue posible gracias a la I Guerra Mundial que había armado al pueblo. La Revolución China fue una revolución que con el tiempo se ha demostrado nacional. La Revolución China hizo la revolución de la burguesía en China. Las demás...
En España, también desde el año 1973, pero sobre todo a partir de la Transición existe un proceso, sin prisa pero sin pausa, que ya ha destruido en lo fundamental aquella forma de Economía Mixta de Mercado y que ahora centra sus esfuerzos en la destrucción de lo fundamental del Estado del Bienestar (apenas alcanzado) dejando éste en poco más que una "prestación" para pobres, una renta básica”. Nada de derechos, sólo "caridad". Esto que necesita de la complicidad imprescindible de los sindicatos mayoritarios y que en la Transición también contó con la complicidad del PCE, no lo pueden hacer de la noche a la mañana, tienen que hacerlo de forma que nuestros hijos no recuerden, no conozcan que hace años no había contratos de trabajo y que todo el mundo pasaba a fijo después de una prueba razonable para conocer su formación, para saber si trabajaba bien o no. No hay memoria. El germen del modo de producción socialista ya ha sido destruido. Vivimos prácticamente en un Estado Capitalista puro. No habrá revolución social si no surge de nuevo ese germen, ese modo de producción diferente al capitalismo. ¿Ocurrirá?
De ahí la República
La idea de república, tiene que estar dirigida a recuperar "lo público", es decir, recuperar aquel sistema de "Economía Mixta de Mercado" que empezó a perderse tras la crisis de 1973.
Mantener lo que queda del Estado del Bienestar y recuperar lo perdido, recuperar la banca pública de crédito hipotecario y crédito al comercio y la industria, recuperar las empresas estratégicas para el Estado: agua, energía, comunicaciones, petróleo, gasolina, gas, navieras etc., esta es la razón de la República, y no el socialismo ni el comunismo ni cosa parecida. Tampoco es la construcción de un Estado burgués, es el paso necesario para fortalecer el proceso histórico de transformación de las fuerzas productivas y las relaciones de producción.
No habrá jamás socialismo si este no germina dentro del sistema capitalista al igual que el capitalismo germinó y se hizo grande y poderoso dentro de sistema feudal.
Viva la República
Idea Republicana
Lo primero, agradecer a la Tertulia Republicana del Ateneo, la oportunidad que me da de expresar y poner a debate, una observación que me atormenta desde hace tiempo, que se agudiza al percibir y comprender el alcance que tenía para el avance republicano el hecho de que a las elecciones europeas de 2009 no se presentara ninguna candidatura republicana. Esta observación es, por tanto, la falta de una opción republicana fuerte y seria.
Lo segundo pedir benevolencia a los tertulianos, si alguna vez me atranco, pues tengo poca experiencia en intervenciones de este tipo.
El objetivo de esta charla, es hacer un llamamiento a todas las organizaciones políticas y de cualquier índole que digan ser republicanas para conseguir una fuerza electoral unitaria que se presente a las elecciones municipales de 2011.
Ese pensamiento que voy a tratar de explicar y de poner a debate, traté de llevarlo a la práctica, primero, militando en un partido republicano, después, asociándome en uno de los ateneos republicanos que han surgido en Madrid en los últimos tiempos, estos intentos, que se convirtieron en fracasos por diferentes razones, me llevaron a editar una página web en solitario, pensando, que la única persona que en este país veía las cosas "como yo" era yo. En ese trajinar en la red, conocí a unos republicanos de Castellón, que me gustaron, y yo les gusté a ellos, y desde entonces caminamos juntos en la búsqueda de un sendero que nos lleve a la III República.
Antes, cuando era más joven, milité en la clandestinidad en un partido político a la izquierda del PCE. Me fui del partido en el 73, poco después me tocó ir a la mili, en donde junto a un compañero de la ORT otro del PT y varios del PCE formamos un comité de cuartel.
Después de la mili me incorporé a lo que se conoce en el PCE-ML, partido en el que milité en la clandestinidad, como la escisión de agosto, que se dividió a su vez en tres grupos, uno, que se fue a la ORT, el más numeroso, otro que se convirtió en colectivo y editó una decena de números de un boletín llamado “la chispa, donde yo me quedé”, y un tercero que eran muy pocos y se disolvió nada más terminada la escisión. La chispa también se disolvió lanzándome a lo que entonces se conocía como "independiente" (explicar lo que eran los independientes). Después del referéndum de la OTAN deje la política activa y me dedique a otras cosas. Me incorporé de nuevo en los primeros años noventa a raíz de unas marchas contra el paro que promovió la CGT, en la asociación de Vecinos de Quintana, de la que soy socio, formamos un colectivo de parados y ya esto enlaza con mi militancia en el primer partido republicano.
Porqué cuento esto. Bueno, mi trayectoria política ha sido como la de miles de españoles. Milité primero en un partido político que me desencanto, pasé a formar parte de un colectivo que se disolvió, después, de independiente y al final dejé la política, por supuesto, llevándome mi voto conmigo. Esto, el voto, va a ser una de las cosas de las que vamos a hablar.
Con el tiempo volví a la política activa, pero muy pocas de las personas que conozco que tuvieron la misma experiencia que yo han hecho lo mismo. Es, además, el estigma de una época en la que desaparecieron un montón de partidos de izquierda y con ellos, como veremos, todos sus votos.
Todos mis esfuerzos y todo el tiempo que le dedico a la política están dirigidos a avanzar en el camino a la III República y creo que ese camino se andará con dos palabras: honestidad y verdad. Mirar a mi alrededor y darme cuenta de la dirección que están tomando los acontecimientos en el mundo, y mirar más cerca y ver la debilidad de todos aquellos que queremos cambiarlo, o lo que es lo mismo, luchar en España por la república, es lo que me lleva a hacer el mayor trabajo que me permitan mis fuerzas para lograr entre todos los republicanos ese objetivo.
Me gustaría ser lo más breve posible, es más o menos conocido de todos lo que voy a decir, aunque sea bueno recordarlo, y lo importante sería que en esta tertulia, muy conocida en el mundillo republicano, se debatiera, y surgiera una opinión que trascendiera, y que ciertas formaciones políticas la tuvieran en cuenta. Ya se que es mucho pedir pero no estaría mal, que la Tertulia Republicana de la Cacharrería, incidiera con sus debates en la formación de opinión entre los republicanos.
Desde hace algunos años, más o menos desde la conmemoración del 75 aniversario de la proclamación de la II República en 2006, ha surgido en Madrid y en toda España un movimiento republicano que no nace del propio republicanismo, sino de los partidos a la izquierda del PCE y del PCE mismo pero que no acaba de cuajar.
En las elecciones Europeas del pasado 7 de junio de 2009 no se presentó ninguna candidatura a nivel del Estado en representación de los ideales republicanos.
Sólo en Cataluña, se presentaba un partido: PARTIT REPUBLICÀ CATALÀ (RC), que es realmente un partido independentista y que por tanto la República a la que aspira es a la República Catalana y que no tuvo apenas incidencia, consiguiendo 7263 votos, que si no me equivoco es un 0,05 %, aunque este resultado, más de un partido lo firmaría teniendo en cuenta que son votos exclusivamente catalanes.
ERC se presentaba en coalición con otras organizaciones nacionalista o independentistas con el nombre de Europa de los Pueblos-Verdes y saca un diputado.
Izquierda Republicana, habitual entre las papeletas electorales, no se presenta y llama al voto en blanco, está pasando por una escisión y no parece con fuerzas para afrontar una cita electoral. La otra parte de la escisión, no se sabe todavía quien se quedará con las siglas y el patrimonio, piden el voto para IU, ya que la junta electoral central resolvió, por el contencioso con la verdadera Izquierda Republicana, no permitirles que se presentasen con esas siglas como era su intención. Por esa razón, esta formación llama a dar el voto a Izquierda Unida.
No se sabe muy bien que proyecto tienen ni unos ni otros, cuando los jueces decidan de quien son las siglas, una de las dos partes tendrá que perderlas, si las pierden los que ha ido a las europeas con IU es bastante posible que se integren en esa coalición. Si las pierde la otra parte, se encontrará con una situación muy difícil que puede acabar de cualquier forma, incluso con la disolución.
En la izquierda parlamentaria, IU, se presenta con un programa progresista, más a la izquierda que el programa del PSOE, sí, pero que dista mucho de ser un programa que pida el final del Estado monárquico nacido de la llamada transición.
Es cierto que parece que abraza el republicanismo, sobre todo a partir del 75 aniversario de la proclamación de la II República. El PCE-IU han emprendido algunas iniciativas, como municipios por la república. La recogida de firmas pidiendo las cuentas del rey, iniciativa esta, que debería ir precedida, a mi juicio, por la petición de que abandone la jefatura del Estado. Es decir, que se vaya, pero que antes le vamos a hacer un auditoria para decirle que se puede llevar y que no se puede llevar, pues sino, parece que contamos con el rey, y que basta para ser bueno con que aclare sus cuentas. Pero lo de echarle, sería en un futuro no muy cercano.
Parece ser, también, que para el 14 de abril estas organizaciones, PCE-IU, preparan una manifestación importante en Madrid a favor de la III República. Y otras iniciativas que supongo que todos conocereis.
En el programa electoral de Izquierda Unida para las elecciones a cortes de 2008, allá en el apartado 4.4, sepuede leer con el título:
Izquierda Unida es consciente que la constitución de un Estado Federal Republicano necesita de un amplio consenso en la sociedad española que actualmente no existe, sin embargo el debate sobre el modelo de Estado es de vigente actualidad, existiendo amplios sectores de la izquierda que comparten el ideal republicano y la necesidad de un Estado Federal. IU se compromete a difundir e impulsar esta alternativa desde su actividad política y a apoyar aquellas medidas que avancen en la federalización de la actual Constitución Española. (No pide la derogación de la Constitución de 1978, sino su reforma)
IU se compromete (Sigue diciendo) a presentar en el marco de las reformas constitucionales previstas para la próxima legislatura, una propuesta para que se someta a referéndum la forma política del Estado Español: Monarquía o República.
Esto es, fundamentalmente, lo que el programa de IU le dedica a la República.
A mi juicio, desde luego, hacer un referéndum en este momento sobre si el Estado debe ser monárquico o republicano, sería realmente peligroso, pues, si la república fuera derrotada, eso acreditaría al Estado monárquico nacido de la transición. Además, todos aquellos que hubieran participado en el referéndum tendrían que aceptar y respetar el resultado, con lo cual: ¿Podría IU Volver a cuestionar a la monarquía?. De todas formas no creo que el Estado monárquico, con la poca fuerza organizativa y electoral que tiene el republicanismo se sienta presionado, para convocar este referéndum. Sería mejor tratar de echar raíces republicanas, dando a conocer sus ideas antes de meternos, a todos, en una aventura de esas características, que pueden traer consecuencias funestas para el republicanismo.
El PCE, podría ser un puntal fundamental en la formación de un frente republicano importante. Pero le falta un hervor: la autocrítica. El PCE, no sólo renuncio a la República en la transición, también fue, el socio necesario, imprescindible diría yo, del tremendo olvido de aquellos exiliados republicanos dispersos por todo el mundo. Aquellos compañeros encarcelados, torturados y asesinados injustamente como las 13 Rosas, fueron expulsados a un segundo exilio, el del abandono, que además esta vez los culpabilizaba por haber defendido la República o, haber luchado contra el régimen franquista. Como es el caso de los guerrilleros, la última representación del repúblicano, que tan generosamente dieron su vida por la libertad y que aún siguen siendo considerados, hoy, bandoleros. La amnistía graciosamente concedida no era otra cosa que los verdugos perdonado a sus víctima para perdonarse ellos al mismo tiempo.
También el Partido Socialista cedió ante esa exigencia que se impuso desde algún lugar del poder, es verdad, pero el PSOE, no fue el referente fundamental de la lucha contra la dictadura y nada se esperaba de él. El PCE sí. Y era del PCE de quién se esperaba la firmeza para que no abandonase a los que tan generosamente lucharon por frenar el fascismo y después por devolver la democracia a España. Pero no sólo el PCE, los partidos a su izquierda, envueltos en otros intereses que terminarían siendo inalcanzables, tampoco hicieron mucho caso a los exiliado. Han tenido que pasar treinta años para que se hable de ellos. Años en los que han muerto casi todos y muy pocos han logrado la satisfacción del reconocimiento de sus sacrificios en vida.
Explicar porqué se renunció a la República. Explicar que es lo que pasó en la transición para tener que renunciar a todo aquello por lo que se había luchado contra Franco. Que presiones tuvo y de quién, toda la verdad. Toda la verdad con nombres y apellidos. Esto ayudaría enormemente a que amplios sectores de la izquierda a los que no llega con credibilidad, amplios sectores de todos aquellos que han abandonado el camino, frustrados, llevándose su voto con ellos, amplios sectores de la juventud que consideran al PCE e Izquierda Unida parte del sistema, volvieran al referente de lucha que fue el PCE, nada mas terminar la Guerra Civil.
Pero la autocrítica es imprescindible para poder ofrecer un carné limpio o, poder ir en coalición con otras fuerzas en el largo y arduo camino a la III República.
Y algo importante que también tiene que explicar el PCE a su electorado y al resto de la ciudadanía si su propuesta republicana es seria: por qué ahora una república y no en 1977. Que ha cambiado en España desde la transición para ver ahora la necesidad de un Estado republicano y entonces no. Esto es importante explicárselo a una ciudadanía muy despolitizada y desmovilizada. Los ciudadanos de éste país se preguntarán eso antes de votar una opción republicana.
Si queremos acercarnos a la verdad veremos que esta última crisis del capitalismo que atravesamos, ha sido hasta el momento la que menos movilizaciones ha tenido. Con más de cuatro millones de parados, más de un millón de hogares donde no trabaja ninguno de sus miembros y un largo etc. que no mencionaré pues no pertenece a esta charla, apenas sí ha habido movilizaciones de protesta.
España es, casi, casi, una balsa de aceite y hay que ser conscientes que el avance hacía la III República será, un avance desestabilizador. Tenemos un Estado que surgió en la transición, sin ruptura con el anterior Estado dictatorial y sin depurar, todo lo malo que había en el Estado franquista, que era todo y que ahí sigue, llegar a un Estado republicano significaría, si queremos que sea un cambio auténtico, la destrucción del Estado monárquico y la construcción en sus escombros del Estado republicano. Es decir, supondría en mayor o menor medida, la desestabilización del sistema. Se tienen que dar ciertas condiciones y el pueblo tiene que verlas para que acepte luchar a pesar de las incertidumbres que conlleva una posible desestabilización.
Esta es otra de las cosas que tienen que explicar PCE-IU, si de verdad quieren llagar a la III República, pues, sino, se podría pensar que el republicanismo del PCE-IU esta relacionado más con la posibilidad de que surja un movimiento republicano serio, que compita electoralmente con IU haciendo peligrar la lealtad de su electorado.
He hablado de las elecciones europeas de 2009. Se me dirá, desde alguna sectores de la izquierda del PCE, que las elecciones no son tan importantes. Que lo importante es que surja, desde el pueblo, un movimiento de masas republicano que aplaste a la monarquía y de paso, que acabe con el imperialismo, y por supuesto con el capitalismo.
Considero, que en esta época que nos ha tocado vivir, la lucha política, no está en las calles ni en las fábricas (como ya dije, ésta crisis que estamos atravesando, apenas ha movilizado a los trabajadores que ya habían perdido su empleo o que les amenazaba un ERE, las manifestaciones han sido enormemente escasas para el drama que significa la crisis. Apenas ha habido algún conato de organización de los parados, y los pocos que ha habido, no ha salido adelante con la fuerza que cabría esperar, no han sido capaces de hacer convocatoria alguna o proyecto alguno de lucha contra el paro o de reivindicar medidas sociales contra él.
Las decisiones políticas, sociales, se toman prácticamente todas en las instituciones del Estado: el Parlamento, los Ayuntamientos, las Comunidades Autónomas, el Senado, y cada vez más en el marco de la Unión Europea y en los pactos, entre lo que se ha dado a llamar "agentes sociales". Tener voz en todos esas instituciones es muy importante. Aunque desde ellas no se vaya ha hacer revolución alguna, si se puede incidir en la toma de decisiones de las mayorías si estas necesitan del voto de otras fuerzas para llevar a cabo su política. Y sobre todo, el discurso republicano estaría presente en todos los foros, ayudando enormemente a que se conociese. Y que se conociese también el comportamiento republicano: verdad y honestidad.
No quiero decir con esto, que las movilizaciones no sean necesarias, todo lo contrario, es una de las armas más importantes que tiene el pueblo trabajador para frenar los desmanes de los que tienen el poder economíco y político, pero es complementaria de la lucha política en las instituciones.
Ya sabemos, que en el sistema actual, un gobierno es sólo el gestor de los que verdaderamente tienen el poder, la conjunción de lucha política en las isntituciones y en las calles, las huelgas, obligarán a los gestores del poder a decirle a sus amos que el camino de la explotación y la opresión no es el adecuado.
La izquierda del PCE, aunque débil en estos momentos, también podría ser un puntal fundamental en el camino a la III República. Con una ventaja, al menos, sobre Izquierda Unida: no tiene un gran electorado que perder y por tanto, puede defender un programa republicano claro y conciso sin miedo a que una parte de su electorado se les vaya a otra candidatura. Y además, sería una alternativa seria si otras formaciones de izquierda se desviaran a la derecha y abandonaran el ideal republicano después de haberlo abrazado.
Si la izquierda del PCE, fuera capaz, de presentarse unida, con un programa que no sea una entelequia, a elecciones, estoy seguro que tendrían, con el tiempo, un éxito tal que cambiaría la conciencia de un sector amplio e importante de los trabajadores de éste país.
El 7 de febrero de 2009, se celebró en Madrid una asamblea de la Coordinadora Estatal Republicana, a la que asistieron alrededor de cien personas, representando a diversas organizaciones, así como algunas a nivel personal que acudían para informarse de que contenido político tenía la Coordinadora. Ese era mi caso.
La primera parte de la asamblea, se dedicó analizar la situación actual del republicanismo. Se dijo, entre otras cosas, que a pesar de los enormes avances de los últimos años, en estos momentos hay un estancamiento, en el sentido de que se han limitado a manifestarse en la calle los días 14 de abril y 6 de diciembre. Supongo que se referiría a la Coordinadora como tal, pues, los ateneos y otros colectivos, sí han hecho más cosas para dar a conocer el republicanismo. En los últimos años ha habido infinidad de actos: presentación de libros, charlas sobre todos los temas, conmemoraciones etc.
La tarde, fue empleada para tomar algunos acuerdos, no he podido conseguir el acta y no recuerdo muy bien los acuerdos que se tomaron. Pero hay tres cuestiones de las intervenciones de la asamblea que merece la pena destacar y comentar.
Una de ellas es la intervención de Unión Proletaria, uno de los grupos que forman la Coordinadora Estatal Republicana. El portavoz de este partido, declaró y no fue refutado, "que el noventa por ciento de las organizaciones que habían acudido a esta asamblea eran comunistas o socialistas" y, "el cien por cien revolucionarias". Suponemos, que si el que hacía estas declaraciones era Unión Proletaria hablaría de revolución proletaria.
La segunda fue la intervención de uno de los asistentes que proponía presentarse a las Elecciones Europeas como republicanos, proponiendo que la Coordinadora Republicana formase su propia candidatura, lo que fue rotundamente rechazado por todos los que tomaron la palabra.
Y la tercera la intervención de una compañera de enseñanza que comentó que en el Instituto donde daba clases todos los alumnos estaban a favor de la República.
Soy de la opinión, como el compañero de Unión Proletaria, que efectivamente, la Coordinadora Estatal Republicana está formada por partidos de ideología comunista y ateneos que están formados casi todos por la militancia de estos partidos. Cada uno de esto partidos lucha por una república inspirada en su línea política. Así, oímos hablar de república socialista, de república democrática (todas las repúblicas son democráticas, hasta la de Estados Unidos o deberían serlas), de república popular, de república obrera o proletaria. Quizás es esta una de las razones por lo que cueste tanto trabajo llegar a un entendimiento de unidad. Esperamos que sea por eso pues también puede ser que ninguno de los dirigentes de estos partidos, esté dispuesto a ceder ni un poco de su rango en aras de una candidatura unitaria como pasó en la transición con los llamados "popes" de los partidos a la izquierda del PCE.
Otro problema, sería el carácter socialista o comunista de la Coordinadora Estatal Republicana. Este nombre, "republicana" aplicado a una coordinadora en donde el 90% de sus miembros son comunistas, traería confusión en el campo de sectores republicanos que no son comunistas ni socialistas. La coordinadora tendría que valorar si no sería más conveniente crear una Coordinadora Estatal de Organizaciones Socialistas que caminara, como también dijo el portavoz de Unión Proletaria, hacia la creación de un partido único de la clase obrera. Y que fuera la impulsora, la coordinadora comunista, de una opción republicana o alternativa republicana, que, con un programa serio, donde cupieran todos los republicanos, avanzara, no sólo hacia la III República, sino tambien hacia su idea de república.
La Coordinadora Estatal Republicana, basa la unión de las diferentes organizaciones en ocho puntos discutidos y consensuados, según alguna intervención en la asamblea del siete de febrero, con muchas dificultades a la hora de llegar al acuerdo. A mi juicio, son unos puntos que para llevarlos a la práctica tendríamos, o tendrían que hacer una revolución.
No voy a leer los ocho puntos, todo aquel que los quiera conocer los tiene en Internet pero si comentaré el punto cinco como muestra.
5. Derogación de la Constitución de 1978. (bien). Convocar un referéndum para que el pueblo decida la forma de Estado que desea, si Monarquía o República, y a partir de éste, elección de un Parlamento con carácter constituyente que garantice la laicidad del Estado, la democracia directa, el derecho a la autodeterminación, (¿y si la república pierde el referéndum?) Este punto da por segura la victoria en el referéndum y por tanto, ya se deciden cuales serán los pasos a seguir. El control social (sigue diciendo) y la nacionalización de los sectores económicos estratégicos, la reforma agraria, el control social efectivo de los medios de comunicación, impidiendo su concentración en manos privadas.
A mi juicio, estos 8 puntos, no se hacen encima de una mesa, pues, para llevarlo a la práctica, hace falta algo más que un referéndum, incluso algo más que ganar unas elecciones. ¿Existe fuerza para sacar esto adelante? ¿Existirá alguna vez?
Pero bueno, aquí tienen ocho puntos que han discutido y aprobado para empezar, ¿a qué?. Para empezar, (digo yo) a formar una candidatura unitaria que se presente a elecciones como republicanos. Tal vez, si estas fuerzas pensaran como yo, que vale más una acción que mil programas, y consideraran que presentarse a unas elecciones es una acción, una acción en la que hay que hacer una campaña de recogida de firmas para legalizar la candidatura, y toda la agitación y propaganda necesaria para darla a conocer. Que esa agitación y propaganda se haría con el trabajo y el dinero de todos los grupos que formaran la alternativa o la opción republicana. Que con unas mismas ideas, un mismo discurso, se presentarían ante todo el electorado, con un discurso de unidad, con un programa de justicia social, laicismo y federalismo, tal vez entonces, la Coordinadora Estatal Republicana, sí podría decir en la próxima asamblea que el republicanismo está avanzando, aunque no se sacara representación en ningún ayuntamiento de España, cosa que dudo.
¿Porqué? ese rotundo rechazo de la Coordinadora a aceptar presentarse a las Elecciones Europeas, es acaso que no consideraban las europeas como las mejores elecciones para empezar el camino electoral unitario. Bien, de acuerdo, pero para las próximas elecciones municipales de 2011, hay una propuesta de uno de los partidos de la Coordinadora de, valga la redundancia, formar una Coordinadora Electoral Republicana. Presenta un programa a debate y, aparentemente, llama a todas las fuerzas de izquierda, a la izquierda del PCE se supone y republicanas, entiendo, a debatirlo con el fin de llegar a un programa electoral que agrupe a su alrededor el mayor número de fuerzas posibles y por lo tanto, el mayor número de votos.
¿Porqué no?. Si no, pretende un objetivo electoral la Coordinadora, ¿Cuales son sus objetivos?. Pienso que es un error la tajante negativa a tener en cuenta, al menos, la posibilidad de convertir la Coordinadora Estatal Republicana, en un frente electoral. Es cierto, que el presentarse a aquellas Elecciones Europeas no parece lo más oportuno, para empezar, pues, se necesita un tiempo importante para conseguir un programa electoral de consenso, no al gusto de todos pero sí escoger unos puntos a los que ningún grupo le pueda dar un no rotundo. No estaría nada mal empezar a pensar en los Ayuntamientos.
Como decía el autor de Fausto: No preguntemos si estamos plenamente de acuerdo, sino tan sólo si marchamos por el mismo camino.
No se trata, evidentemente, de ganar unas elecciones municipales y proclamar desde esa victoria la III República, se trata de fomentar el republicanismo donde existe la posibilidad actuar, si se saca representación, de llevar a la práctica una política republicana y luego decir: esto es por lo que luchamos. Predicar con el ejemplo el ideal republicano, a buen seguro que ayudaría a echar raíces en el pueblo.
¿Y si no se consigue una representación republicana?, bueno, se habrá hecho un trabajo propagandístico que ayudará, sin duda, a iniciar el siguiente asalto al Estado monarquico.
¿Como expresarán, los alumnos del Instituto donde trabaja la compañera su republicanismo? Sólo tienen dos opciones, o militando en un partido o grupo político o con un voto republicano, (y como estos alumnos una buena parte de los españoles). Militar en un partido, aunque deseable, siempre es más complejo que decidirse por una opción republicana en unas elecciones. Es decir, empezar por algún sitio a ser republicanos activos. Y el voto es algo activo. Si hubiera avances con una opción electoral republicana, si fueran elegidos representantes republicanos, y estos tuvieran un comportamiento ejemplar de honestidad y limpieza política, si se viera claramente que están en el puesto para defender los intereses del pueblo trabajador y no sus propios intereses personales, a buen seguro ese voto electoral se convertía en compromiso con la República.
Es curioso, que de los partidos más conocidos que forman la Coordinadora Estatal Republicana, sugieran tres candidaturas electorales, o tres opciones mejor dicho, pues la del PCE-ML no fue una candidatura: Corriente Roja, que va en la coalición Iniciativa Internacionalista-Los pueblos de España, el PCPE que llama a los comunistas a votar comunista y el PCE-ML que llama al voto en blanco, tremendo no, pues este partido, que no se presenta, que no compite, y por lo tanto no pierde nada, ni siquiera desea que se les vote a sus compañeros de coordinadora, desea que se vote en blanco.
Ya para terminar, y dar paso al debate, voy a recordar algunos resultados de las elecciones a Cortes Generales del año 1979 y de 2008:
Elecciones 1979
PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA 1.938.487 votos
PARTIDO DEL TRABAJO DE ESPAÑA 192.798 votos
ORGANIZACION REVOLUCIONARIA DE LOS TRABAJADORES 127.517 votos
MOVIMIENTO COMUNISTA-ORGANIZ.IZQUIERDA COMUNISTA 84.856 votos
IZQUIERDA REPUBLICANA 55.384 votos
PARTIDO CARLISTA 50.552 votos
ORGANIZ. COMUNISTA DE ESPAÑA
B.R.-UNIF.COMUNISTA 47.937 votos
PARTIDO COMUNISTA DE LOS TRABAJADORES 47.896 votos
LCR LIGA COMUNISTA REVOLUCIONARIA 36.662 votos
ACCION REPUBLICANA DEMOCRATICA ESPAÑOLA 4.826 votos
LIGA COMUNISTA 3.614 votos
PARTIDO OBRERO Y CAMPESINO 2.314 votos
En total la izquierda con el PCE 2.592.843 votos
Y la izquierda sin el PCE 654.356 votos
Elecciones 2008
IZQUIERDA UNIDA 969.946 votos
PARTIDO COMUNISTA DE LOS PUEBLOS DE ESPAÑA 20.030 votos
PARTIDO OBRERO SOCIALISTA INTERNACIONALISTA 7.386 votos
SOLIDARIDAD Y AUTOGESTION INTERNACIONALISTA 3.885 votos
IZQUIERDA REPUBLICANA 2.899 votos
PARTIDO CARLISTA 1.956 votos
LUCHA INTERNACIONALISTA 722 votos
La izquierda con el PCE 1.006.824 votos
La izquierda sin el PCE 36.878 votos
Los resultados de las elecciones al Congreso de 2008, nos estrellan con la cruda realidad, que no es otra que la debilidad de la izquierda y la inexistencia de republicanismo. Saber que debemos hacer en estos momentos y en estas condiciones es el debate más importante, mucho más que el de república o monarquía.
A mi juicio, hay un objetivo inmediato y otro a largo plazo. El objetivo más cercano, sería conseguir consensuar un programa electoral republicano, que fuese lo suficientemente sutil para poder ser aceptado por todos los agentes republicanos, un programa de mínimos, que, salvando las distancias, fuese como el del Frente Popular, en el que tuvieron cabida todas las sensibilidades progresistas de la época. Esto sería una herramienta que nos dirigiría a poner los pies en las instituciones donde se toman, al menos aparentemente, las decisiones políticas. Los pies en las instituciones, con el mismo discurso toda la izquierda del PCE. Dando imagen de unidad por primera vez en mucho tiempo.
El otro objetivo, más a largo plazo, sería convertir este herramienta en una organización poderosa, con raíces, para que los chicos y chicas que hoy rondan los veinte años, a la vuelta de otros veinte, tuvieran una organización con la que enfrentarse con éxito a la monarquía, que a buen seguro aún estará entre nosotros.
Y ahora sí termino, leyendo un párrafo publicado en la página web de los republicanos de Cárcar.
"...están plenamente vigentes los valores que históricamente inspiraron la república: la defensa universal de los derechos humanos; la defensa de lo público; la igualdad social; la independencia judicial; la laicidad; la enseñanza pública sin intromisión eclesiástica; la legitima aspiración de los pueblos a ser dueños de su propio destino; y la voluntad real de resolver los litigios sin recurrir a la guerra"
Esta es la base de programa que puede ser aceptado por todas las sensibilidades políticas para empezar a caminar.
¡Viva la República!
Joaquín Ortiz
DE FRANCO A LA BOCA Y TIRO PORQUE ME TOCA
El rey franquista apoyó la constitución no democrática para intentar ocultar su origen: la dictadura. El pueblo, engañado, creyó que el franquismo desaparecía y que en su lugar aparecía la democracia. Votó si a la Constitución creyendo que Franco y que toda su herencia de privilegios se iba a esfumar .¡Qué engañado estaba!. Se quedó su heredero; el de Franco.
Éramos felices, creímos haber cortado el nudo gordiano y recuperado la democracia que nos robaran. La que robaran a nuestros abuelos, a nuestros padres y aun a nosotros mismos. Creímos que no se la robarían a sus hijos. Pero Franco ¡vaya si lo había dejado todo atado y bien atado!; seguimos viviendo bajo la monarquía franquista no democrática que él se inventó.
No lo dudemos; recordemos qué fue lo que elegimos y qué fue lo que no nos dieron oportunidad de elegir. Nos dejaron elegir entre los Principios del Movimiento Nacional y su desaparición con una Constitución. Nadie se preocupó de saber qué decía la Constitución: sólo quería rechazar a Franco y todo lo que oliese a Franco. Pero a ninguno nos dejaron elegir un Estado democrático en el que todos fuéramos iguales ante la ley.
Franco había nombrado a su heredero: un rey que juró defender los Principios que ahora rechazábamos. Cualquier persona con un mínimo sentido ético sabe que en tal caso uno se tiene que ir; claro, ¡no si es Borbón! Lo importante es ser rey; haciendo lo que sea: perjurar, saltarse al padre para conseguir lo que el pueblo le había quitado a su abuelo, y si hiciera falta a dios padre.
Si cuando los demás votan que sí, Uno gana, pero si votan vota que no, Uno también gana, ese uno, es claro que ese Uno hace trampas. Eso fue lo que hizo el rey franquista, si votábamos a favor de los Principios del movimiento Nacional era rey. Pero es que si votábamos en contra de los Principios del Movimiento Nacional, él también seguía siendo rey.
Todos sabemos como trabajan los trileros. Le hacen creer que le dejan a Vds., buscar bajo qué vaso se encuentra la bolita que parece que sigue estando en la mesa – la democracia – pero la ha escamoteado. Elija Vd. lo que elija él se saldrá con la suya: en vez de democracia parlamentaria tenemos una monarquía parlamentaria. Nos debe, pues, quedar claro, si es que aun no lo tenemos, que en ningún momento el pueblo español voto para que el rey franquista fuera el rey. El rey franquista siguió y seguirá siendo un rey franquista, pues Franco lo nombró y sólo por eso es el rey; ¡franquista, pero rey!
Su objetivo era el mismo que el de todos: lograr un empleo para mantenerse él y toda su familia, algo legítimo, sin duda. Pero los empleos públicos no se heredan en un régimen democrático, si se heredan no es democrático. Ésta es otra prueba, ¿se necesita alguna?, para demostrar que una monarquía no es democrática. Todas las monarquías son hereditarias: no se elige democráticamente al Jefe del Estado; ¡se impone! Seguimos, pues, como cuando el país era una “finca” de los reyes y nosotros sólo éramos “súbditos”. Ahora no somos sus súbitos, pero él sigue siendo “nuestro” rey sin que nosotros lo podamos elegir. ¿es nuestro rey o somos nosotros “sus ciudadanos”. Ahora la finca, España, no es suya; pero como si lo fuera; cobra un sueldo vitalicio y hereditario , pero “por huevos”. Porque es ahí en donde reside toda la legitimidad de la herencia regia. Solo necesita, una mujer que quiera colaborar. Y en el acto tiene todas las que quiera.
Para nuestra desgracia, hay muchas candidatas y, por si fuera poco, es larga la lista de las substitutas. Para ninguna de ellas, hijas del pueblo o de quien sean, la democracia es algo que tenga ninguna importancia. Hace muchos años, más que años varios siglos, lo dijo Costa: “España necesita merienda y escuela”. Escuela es aprender, no creer; reflexionar, no tragar; pensar, no obedecer el dictado ¿democrático?. El asunto de la merienda está más o menos resuelto porque dependía de la decisión de otros
El asunto de la escuela es más peliagudo, depende de nuestra propia decisión: querer razonar
Alfonso J. Vázquez
PERJURIO: ¿UNA TRADICIÓN FAMILIAR?
Quizá recuerden esa frase de Groucho Marx: “Estos son mis principios, si no le gustan tengo otros”. En vista que D. Juan, el hij9o del rey expulsado por los españoles estaba dispuesto a no cederle a su hijo el título de “príncipe de Asturias”, Franco, se inventó el título de “príncipe de España” y se lo dio a Juan Carlos de Borbón y a Sofía de Grecia. El nieto del rey expulsado lo aceptó y io agradeció, como hace cualquier persona a la que se le da lo que sabe que no se merece
Luego le nombro heredero suyo con el título de Rey para defender los Principios del Movimiento. El príncipe y la princesa de España, con su título franquistas juraron porque es de bien nacidos ser agradecidos y aceptaron heredar la dictadura. Claro, él tuvo que jurar ante Dios que los defendería; lo hizo encantado; ni siquiera hizo la reserva mental de decir que lo hacía ¡por imperativo legal!
Al morir Franco se quedó con la herencia pero entonces quiso desembarazarse de la familia franquista, una familia incómoda que les vigilaba para ver cómo iban a cumplir su juramento. Su opción fue inventarse una monarquía parlamentaria que no fuera orgánica. Y para que pareciera que no tenía ningún resto franquista echó a sus colegas. Eran colegas, del latón comunis legis, porque habían jurado defender la misma ley: la franquista. Y habían jurado todos ellos defender los mismos Principios del Movimiento Nacional. Los habían jurado ante el mismo Dios con la mano puesta sobre su sagrado libro en presencia de todos.EL mismo Dios que había hecho Caudillo de España a Franco.
¿Pero que vale un juramento en una familia que tiene una larga tradición de perjuros en su seno?
Fernando VII intentó un golpe de Estado contra su padre para autonombrarse el Rey de España. No tuvo tanta suerte como el rey actual: éste logró que Franco le desembarazar de su padre y le nombrara rey a él. Su padre, en vez de cortarle el cuello, era lo que merecía, lo perdonó y luego le nombró rey. Me refiero a Carlos IV, que D. Carlos de Borbón ni le podía cortar el cuello ni le podía nombrar nada; era sólo el hijo del rey expulsado. Luego, para disimular, abdicó de los derechos que no tenía
Fernando VII, el malnacido, también tuvo muy buenas relaciones con otro dictador, Napoleón, al que le entregó el país. Fue un tejemaneje con su padre, con una ficción democrática a la que son tan dados, en Bayona. Durante la guerra de la independencia felicitaba al dictador por sus triunfos, como hacen todos los viles. Eran triunfos contra el pueblo español que, pese a su servilidad con el dictador, le ofreció la corona. Hay pueblos que parece que son intrínsecamente estúpidos.
No obstante Fernando VII recibió una corona del pueblo, él no la recibió de ningún dictador. Por eso la corona de Fernando VII, el malnacido, era democrática; la que recibió el “príncipe de España”, por el contrario era dictatorial. Dio igual, la democracia no va con los Borbones; después de jurarla, antes del acto solemne, la perjuró. Cuando después de años de atropello y asesinato de demócratas se vio perdido, volvió a jurarla. Pero cuando volvió a tener la oportunidad de demostrar que no era demócrata, la volvió a perjurar y siguió asesinado. Con todas estas actuaciones logro que se perdiera América. Estaban lo suficientemente lejos como para poder poner en la calle a este rey felón. Nosotros nos lo tuvimos que tragar con su descendencia.
Al heredar el reino su hija nos enzarzó en más guerras intestinas; al final se logró echarla de España. Se produjo una fracasada época democrática, la I República. Pero la iglesia se alió con la derecha y lucharon hasta acabar con las aspiraciones democráticas. Buscando un rey parlamentario encontramos a Amadeo I que, ¡él si que era un demócrata!, se marchó harto. En una desgraciada decisión se volvió a ofrecer el trono a un Borbón que, claro, vino y juro todo lo que le pidieron.
Su hijo, Alfonso XIII, juró defender la democracia parlamentaria. En el habitual acto de perjurio, apoyó la dictadura de Primo de Rivera. Su padre, con tan buen ejemplo, se alistó para luchar en el ejército de Franco contra la democracia republicana. Luego, como Franco lo dejó marginado, le entregó a su hijo para que lo educara en lo que él creía. Años después su cuñado, el del “príncipe de España” franquista, siendo rey de Grecia y habiendo jurado defender la monarquía parlamentaria apoyó también la dictadura de los coroneles en su país. ¡Vaya familia! El “príncipe de España” lleva en su haber el juramento de que defendería los Principios del Movimiento, luego juró que defendería la monarquía parlamentaria constitucional; estoy seguro de que seguirá jurando lo que haga falta. Eso sí, todo siempre ante el mismo dios.
El objetivo de los Borbones es sólo uno, creen ¿de buena fe? que es su derecho, el de ser reyes
Para mantenerlo ninguno tiene problemas en jurar y perjurar lo que sea cuantas veces haga falta
Alfonso J. Vázquez
Mientras sigamos sin saber qué es democracia, no habrá democracia. Es necesario que comprendamos que la democracia somos nosotros. Pero sólo en la República los ciudadanos tenemos los mismos derechos. Por eso, verdaderamente, sólo hay democracia en una República.
La “democracia” de la Monarquía es la misma que la de los cerdos de “La Rebelión en la Granja”. Es la que tenemos en la Constitución de 1978; dice el art. 14: “todos somos iguales ante la ley; Pero en el titulo II, De la Corona, se añade, “algunos son más iguales que otros”
Se nos dio un ejemplar cuando el Lic. Alfredo Suárez era el Presidente. Pese a ello, la inmensa mayoría de los ciudadanos no se molestó en leerla. Por una parte, el español, recién salido del analfabetismo, es muy mal lector. Po otra parte estaba acostumbrado por los “oráculos” a que estos le explicaran la verdad, a la vez que le prohibían que leyera la Biblia. Muchos hicieron lo mismo con la Constitución: no la leyeron y creyeron al oráculo
Otros, simplemente, creyeron, ¡creer es menos que saber!, que sabían que decía. Querían desembarazarse de lo que había sido su vida anterior bajo la dictadura. Querían vivir en una democracia y lograr el bienestar de Francia, Alemania, Italia. Por eso creyeron que votando la constitución lograrían enterrar por completo al franquismo. Y votaron sin leerla creyendo que, dijera lo que dijera; pocas cosas podían ser peor; no es así, hay cosas peores.
Hasta hace medio siglo muy pocos españoles habían viajado a países democráticos. Hasta que muchos emigraron, en pleno paraíso franquista, ¡para poder comer!. En esos países democráticos descubrieron que los trabajadores tenían derechos sindicales y aun derecho a la huelga. También el cine y la televisión permitieran conocer a los que se habían quedado el valor del respeto democrático. Un ciudadano podía oponerse a la policía y decir “Vd. está a mi servicio” sin que le pegara ni le encarcelara acusado del delito de ser “comunista”. Había una expresión mágica: “Soy un contribuyente y Vd. tiene que resolverme mi problema”. Nosotros no nos atrevíamos a hacer nada. Con nuestra total inacción contribuíamos a aceptar nuestra propia esclavitud. Y eso que los turistas nos dieron unos buenos cursos de alfabetización democrática tan necesarios.
Pese a todo, no hicimos otra cosa que esperar a que Dios acogiera en su seno al Caudillo que puso. Eso nos lo recordaba él en las monedas, de acuerdo con la iglesia: “Francisco Franco: Caudillo de España por la Gracia de Dios”. Eso nos recordaban los curas que en todas las misas pedían por el alma del “duce nostro Francisco”. Eso nos recordaban los obispos que, serviles, se acercaban al atrio de la Catedral para pasearlo bajo palio. Mientras rezaban “elevando su corazón a Dios pidiéndole mercedes. Y Franco les daba Mercedes. Para muchos era su Dios.
Parece que el contubernio funcionó y sus peticiones fueron atendidas Dios. Quizá Dios no lo quería cerca de él. Su única solución, la de dios, era, en consecuencia, tenerlo bien lejos; ¿qué mejor sitio que tenerlo en España?.
Alfonso J. Vázquez
Propuesta elaborada por Alfonso J. Vázquez
Todo proyecto político nace del rechazo, total o parcial a las opciones de gobierno que ofrecen los proyectos existentes, en los que no encuentra acogida. Su pretensión es lograr el respaldo suficiente como para poder convertir en realidad lo que nace como un proyecto.
Esta afirmación no descarta la existencia de otros proyectos políticos que son conscientes de que su ideología, más o menos excluyente (nacionalismos, izquierdismos, derechismos, ecologismos, “religiosismos”, etc. ) les impedirá lograr respaldo suficiente. Su objetivo, absolutamente legítimo, es existir y, en proporción a sus menguadas posibilidades, influir para que los demás partidos acepten su ética o mercadear para imponérsela al partido dominante, gracias a los votos obtenidos, a fin de que acepte alguno de sus presupuestos ideológicos.
También ha lugar, la esencia de la República es el respeto a la libertad individual, a la existencia de partidos tanto más minoritarios cuanto más utópicos, conscientes de haberse adelantado a su tiempo. Aceptan ser sólo profetas de un tiempo que ha de venir, ser los que preparan el camino del deseado futuro la conquista, a largo plazo, de un apoyo mayoritario. Mientras, inasequibles al desaliento, soportan con perseverancia el rechazo de su proyecto por la inmensa masa de electores irreflexivos.
Pero todos debemos ser conscientes de que el pueblo suele ser conservardor, aun de su propia miseria. Por eso a veces rechaza el progreso que le daría mayores cotas de libertad y prefiere conservar, por eso decimos que es conservador, su mayor falta de libertad, temeroso del cambio o porque recuerda tiempos peores. De este modo, paradójicamente, se convierte en autor de su propia falta de libertad.
De esta situación sólo se sale educando en la libertad individual a todo el mundo. Por eso los grupos más reaccionarios, ya que no pueden oponerse a la generalización de la educación, el mayor triunfo logrado por la República, pretenden desvirtuarla creando unos pocos centros privados de élite, a donde irán sus hijos – a ser posible financiados con dinero público – mientras construyen centros con barracones provisionales que cumplen año tras año en esa provisionalidad para aquellos que consideran que son ciudadanos “del montón”.
El proyecto de re-instauración de la Republica en España tiene que plantearse cuál de estas estrategias es la que se adopta, la de excluir a quien no sea de izquierda o la de integrar a todos los que son demócratas, al margen de sus ideología social y económica. Ni que decir tiene que mi propuesta es la de buscar la unión de los demócratas que, si lo son de verdad, sólo pueden ser republicanos.
Para ello hay que desembarazarse de nostalgias sentimentales que no son esenciales sino excluyentes de muchos ciudadanos que tienen espíritu republicano y democrático. En una República caben todos los demócratas. Eso no ocurre en la Monarquía cuya esencia reside en una base no democrática: una familia es “diferente” (i. e., superior) a todas las demás.
El mensaje en defensa de la idea de República se debe centrar en los fundamentos que nos unen y que, por ser comunes a la mayoría, concitarán la máxima adhesión: la democracia igualitaria ante la ley. Éste es un ideal común a demócratas, sean ricos o pobres, de izquierdas o de derechas, trabajadores intelectuales o manuales, jóvenes o viejos, mujeres o varones; es, en suma, el ideal común a la gente racional y decente que rechaza la desigualdad ante la ley no ya de toda una familia sino de una sola persona porque rechaza los privilegios que, hoy como ayer, son racional y moralmente repulsivos.
La República busca, ésa es su esencia, su instauración de modo democrático en España como forma de estado común a toda la gente decente, es decir a toda la gente democrática. No es patrimonio ni de la izquierda, ni del centro, ni de la derecha. La República tiene un único fundamento común y universal: la razón de la que nace la democracia.
En su seno cabe cualquier esquema ideológico racional fruto del ejercicio de la libertad individual, manifestada de modo singular o colectivo a través de asociaciones de muy diversa naturaleza (políticas, sindicales, profesionales, filosóficas, etc.). El golpe de Estado de Franco apoyado por los fascistas y monárquicos logró acabar con la república democrática, aunque apoyado por colectivos de derechas de carácter fascista y religioso, derrotó por igual la idea republicana que soportaban una izquierda y una derecha racionales. Por ello es un error identificar el ideal republicano con la izquierda republicana.
Los mayores y los jóvenes, hijos, nietos y aun biznietos de quienes sufrieron el golpe de Estado y la dictadura instaurada, víctimas directas ya quedan pocas, tienen hoy un mayor nivel de educación e información que sus antepasados. La libertad que de ellas nace les hacen racionales por lo que, sea su ideología más conservadora, “de derechas”, o más progresista, “de izquierdas”, todos son demócratas y, por ende, republicanos, aunque no se den cuenta.
Esta es la esencia de la idea de República: su asociación con la idea de Democracia. Toda monarquía, incluso la que sea formalmente mas ”democrática”, es orwellianamente democrática. La “esencia NO democrática” de la Monarquía orwelliana distingue a los ciudadanos en dos grupos: “La Corona” (siempre con mayúsculas), que es una familia que se caracteriza porque “son más iguales que otros´´; y “los otros” (el pueblo siempre se escribe con minúscula), es decir todos los demás, que “sólo son iguales entre sí”. Nadie mínimamente racional puede defender esta “democracia monárquica orwelliana”. Menos todavía los más jóvenes que, fruto de la mayor cultura y libertad, están menos inhibidos socialmente en la defensa de la razón.
Recuperar la idea de la Republica exige identificarla como un proyecto que busca el apoyo mayoritario de la convivencia entre TODOS los seres humanos que se reconocen y organizan de modo racional. De TODOS los que se identifica por los fundamentos políticos que constituyen su esencia, la razón universal que permite augurar la aceptación universal:
Democracia. Este fundamento esencial implica que todos los españoles, en tanto que personas libres, somos iguales en nuestros derechos ante la ley.
Todas las instituciones han nacido mediante pacto democrático hecho libremente entre nosotros mismos en aplicación del principio esencial de la democracia, que no permite ninguna rebaja legal, que se contiene en la Constitución: una persona en la plenitud de sus derechos políticos, un voto.
El ámbito de su ejercicio, en lo geográfico, lo delimitan las fronteras establecidas. En lo legal, el límite lo establecen las leyes propias y, en caso de conflicto con las de otros países, las pactadas entre ellos, si hubiera pacto.
A estos efectos será válida la definición que da el art. 14, CE78: “Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social” cuando se excluyan del texto constitucional los demás artículos intrínsecamente no democráticos que no respetan este principio y, en particular, los contenidos en el Título II, De la corona, art. 56 – 65, porque establecen una discriminación por razón de nacimiento… y una circunstancia personal y social. Constituyen una excepción orwelliana por la que “todos somos iguales ante la ley pero algúnos son “mas iguales” que otros, que es inadmisible.
Racional. La República, constituida en Estado con reconocimiento internacional, tiene como fundamento la racionalidad propia del ser humano que la pacta en su Constitución.
Las leyes y demás instrumentos jurídicos que desarrollen la Constitución tienen como referencia necesaria y suficiente la ética basada en la razón humana y acuerdos democráticos. Esta exigencia esencial respeta la libertad individual de creencias, incluso las irracionales, y el derecho a asociarse los que tengan esas creencias comunes.
El régimen de legalización y protección de todas las asociaciones será el mismo y, al margen de su denominación por razón de su contenido y fines, que serán democráticos, ninguna será discriminada ante la ley que será respetada por todos en su ejercicio asociativo.
Los acuerdos estatutarios que exigen a sus asociados, si son mayores de edad, que deleguen el ejercicio de sus derechos a favor de terceros no serán exigibles ante la ley si no son revocables. Serán válidos sólo mientras permanezca esa voluntad de delegación personal. La ley, sin embargo, protegerá, de oficio o a instancia de parte, a los ciudadanos de los posibles abusos que se puedan derivar de esta cesión de derechos a terceros, si se apreciara una usurpación de su voluntad libre.
De trabajadores. El Estado Republicano reconoce que el trabajo personal es el fundamento de la riqueza que genera.
Sobre esta riqueza existe un derecho individual de quienes la generaron, “re privata”, y un derecho colectivo de la sociedad en la que se ha generado, “re pública”. Ambos derechos están protegidos por la ley. Esta doble protección nace de la solidaridad social entre personas que se reconocen iguales en sus iguales derechos. Esta igualdad les obliga a corregir las discriminaciones que afecta al recién nacido, de modo natural, de carácter personal, de modo social, etc., entre otras razones por esa protección a la propiedad privada.
Todos los ciudadanos están obligados, mediante una vía impositiva adecuadamente progresiva, a colaborar en la medida de sus posibilidades a la realización de obras de interés común. Todos tendrán derecho a la máxima igualdad de oportunidades a lo largo de su vida y, de modo muy particular, hasta su mayoría de edad, que será la mínima a la que se permite trabajar, además de en los casos de infortunio que recibirán un trato de singular protección.
Justicia. Su esencia es la atribución racional a cada persona de derechos y exigencia de las obligaciones frente a los demás miembros de la sociedad.
Se aplica, de acuerdo con la Constitución de la República Democrática de España, de modo no discriminatorio, lo cual no excluye atender a sus circunstancias personalísimas que sean de naturaleza objetiva u objetivable de conformidad con las leyes.
Las autoridades políticas, a las que se confíe periódicamente el gobierno del país en sus distintas instancias mediante elecciones democráticas, de acuerdo con la legislación vigente, ejercerán ese mandato temporal con la máxima pulcritud y corrección de modo eficiente y eficaz, y con respeto a los términos de la Constitución de la República y demás instrumentos jurídicos que la desarrollen.
El poder judicial velará de este cumplimiento por las personas e instituciones.
Independencia. La República española es independiente de todo poder, sea de la naturaleza que sea.
La soberanía reside en los ciudadanos y se expresa de acuerdo con la Constitución aprobada por ellos y de las leyes y demás instrumentos jurídicos promulgados, con sujeción a ella, por las autoridades legalmente constituidas y democráticamente elegidas. En virtud de esta soberanía popular, esencia de la República, se podrán subscribir acuerdos y compromisos con otros Estados, con rango de ley o el que oportunamente se establezca, cuya validez está sujeta al respeto a lo que establece la Constitución democrática de la República.
La defensa de la independencia soberana frente a poderes extraterritoriales es tarea de todos los ciudadanos, que son el asiento de esa soberanía. Funcionalmente, por delegación, la ejercen de modo ordinario los miembros de los Ejércitos y demás Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
El mantenimiento del orden territorial interior corresponde a los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y, si fuera necesario, a los miembros de sus Ejércitos. En todos los casos actuarán con sujeción a la Constitución vigente y demás instrumentos jurídicos que la desarrollen bajo la suprema vela judicial.
Universalidad. El Estado republicano es miembro de la comunidad de seres humanos existente, articulada en entidades estatales uni- o pluri-nacionales de reciproco conocimiento.
A los efectos oportunos podrá establecer las relaciones correspondientes con las demás mediante los instrumentos jurídicos adecuados. La plurinacionalidad de los Estados constituye parte de su riqueza social y una muestra de la igualdad de derechos de todos los seres humanos, hayan nacido donde hayan nacido.
Se reconoce la realidad histórica pretérita pero el proyecto político es construir el futuro democrático y no revivir el pasado lleno de privilegios, a través de una plurinacionalidad más amplia que subsuma parte de la propia de los Estados, uni o plurinacionales, por la vía del acuerdo entre estos, buscando ampliar la comunidad por la vía de una Unión pluri-estatal.
Sin perjuicio del respeto expreso al gobierno de los demás Estados, plurinacionales o no, sobre todo aquellos donde es expresa la voluntad de sus ciudadanos democráticamente, el Estado republicano reconoce el principio de Justicia Universal en la persecución de los delitos de lesa humanidad.
Se entienden como tales los que lesionan los Derechos que constan en la Declaración de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y de todas aquellas instituciones multinacionales cuyos protocolos subscriba, con subsidiariedad respecto de la competencia de instituciones jurídicas de carácter internacional de las que forme parte.
Conclusiones prácticas
Es, pues, necesario olvidar los aspectos diferenciales de las distintas agrupaciones republicanas, más o menos vinculadas entre sí, que en su mayoría tienen una connotación de izquierdas, cuando, en realidad, los valores que defienden son la pura democracia, asumibles por cualquier otra ideología que sea democrática. Aunque no haya agrupaciones republicanas de centro o de derechas, habría que plantearse el fomento de su existencia.
Nos une a todas ellas el rechazo a un esquema monárquico, por el rechazo a la esencia democrática que implica establecer más derechos a una familia que se niegan a las de los demás ciudadanos. No se puede admitir, por tanto, ni el disimulo de esta falta de respeto a la igualdad de todos los seres humanos que caracteriza a las monarquías parlamentarias, ni el descaro de las dictaduras que atropella la libertad individual sin complejos ni disimulos.
Se debe dejar de insistir tanto en la ideología de izquierda republicana, una opción más en una República democrática, y centrar el mensaje en la esencia democrática de la República, incompatible, por esa discriminación de derechos que caracteriza a la monarquía hereditaria.
En este contexto no deja de ser preocupante la emergencia de herencias familiares en algunas repúblicas democráticas: USA, Argentina, Filipinas, aunque todas ellas obtienen su reválida en una elección popular limpia (la primera del segundo Bush lo fue menos) y en dictaduras formalmente republicanas: Corea del Norte, Siria, el fallido intento de Libia, etc., que por la vía del dedazo descarado del dictador saliente o vía elección fraudulenta, ponen de manifiesto la coincidencia de la falta de democracia que privilegia a una familia, como lo hacen las monarquías hereditarias, igualmente no democráticas aunque parlamentarias.
Cabría plantearse, no es esencial pero sería práctica, la opción de una República presidencialista, como en los USA. Eso facilitaría el camino a la integración política en Europa. Las monarquías que subsisten son un obstáculo formal insalvable para esa Unión. La formalidad heredada de la monarquía absoluta, por más que se disfrace de democrática y parlamentaria, atribuye al Rey, como Jefe del Estado, la misma función que el tótem de madera en las tribus primitivas. Su carácter inanimado revela su paradójica mayor evolución.
Cabría también, para armonizar la memoria histórica con la realidad democrática, si se conserva la institución diferencia del Jefe del Estado, elegido democráticamente, que si fuera descendiente de cualquiera de las múltiples familias que reinaron en España pudiera utilizar el título de Rey. Esta coincidencia personal, ¡ésta es la palabra clave!, de la historia de una monarquía no democrática con un a elección democrática de un descendiente de una familia real, sería admisible en una democracia si nace fruto de una elección popular.
Con los romanos, con los visigodos los reyes fueron elegidos por Parlamentos medievales. La guerra civil europea que se inició en España con motivo del nombramiento de Felipe V de Borbón, aunque al servicio de intereses europeos ajenos a España, reivindicó, en cierto modo el derecho a elegir al Rey, aunque entre los miembros de la familia de Carlos II, por las instituciones que representaban a los ciudadanos y no por designio del rey anterior.
Pero nadie se engañe; las promesas democráticas del Archiduque eran sólo promesas del que, porque no tenía nada, prometía compartir lo que le dieran que, por mucho que fuera lo que tuviera que compartir, siempre era un beneficio neto para él. La ausencia de todo espíritu democrático quedó claro en sus actuaciones en Austria cuando fue coronado.
También nuestra historia reciente tiene reyes electivos: Amadeo I de Saboya fue elegido rey de España por el Parlamento, un precedente de una monarquía ¿democrática?. También Alfonso XI, cuya madre había perdido todos los derechos dinásticos en virtud de la instauración de la República democrática, fue, en cierto modo, otro precedente moderno de instauración de una monarquía ¿democrática? Esa pérdida de derechos de Isabel II también la sufrió Alfonso XIII, cuando, de nuevo, la República instauró la democracia y le desposeyó de unos privilegios incompatibles con ella: “sus derechos hereditarios”.
Por el contrario, La instauración de la vigente monarquía por el dictador Franco carece, incluso, de este mínimo marchamo democrático, ¡ni siquiera formal! Nos deshonra que todas las instituciones constitucionalmente democráticas sean activas cómplices en el engaño al pueblo, al que le presentan esta monarquía franquista como ejemplo de monarquía democrática parlamentaria.
Por más que ésta, con el clásico “populacherismo borbónico”, intente disimular su pecado original dictatorial, ocultándose tras un Parlamento democrático, no puede oculta la tacha de su origen dictatorial a la que añade su “esencia orwelliana no democrática”. Aunque el art. 14 CE diga que todos somos iguales ante la ley, el Titulo dedicado a la Corona establece que “algunos son más iguales que otros” con clara desvergüenza.
El Rey actual JAMÁS recibió su nombramiento de un parlamento democrático. Lo designó el dictador Franco tras una votación “burlescamente democrática”, del estilo de las suyas. Allí el pueblo “votó” la reinstauración abstracta de una monarquía que se encarnaría en quien Franco decidiese.
Por eso es falsa la mentira oficial de que la aprobación de la Constitución vigente implicó la elección democrática del rey. En su aprobación de la Constitución, lo más opuesto al régimen franquista, el pueblo rechazó todo lo que tenía que ver con él. Se nos permitió elegir seguir con la “democracia orgánica” de Franco o con la “democracia de los países demócratas” y rechazamos todo lo que olía a franquista.
Pero la trampa saducea fue que no se nos permitió elegir entre la monarquía franquista, y la democracia republicana. Votásemos lo que votásemos, el pueblo seguiría “atado y bien atado” a la monarquía surgida del “dedazo dictatorial”. Las opciones eran: a) seguir bajo una dictadura monárquica, algo coherente en su esencia, o b) bajo una democracia orwelliana monárquica, algo intrínsecamente incoherente, porque la democracia no admite adjetivos. La Constitución, única evasión a seguir bajo los Principios del Movimiento, fue, y sigue siendo, una manzana “democrática” que “tenía dentro al bicho franquista”.
La monarquía actual, como dice el refrán, “por mucho que se vista de seda (democrática), monarquía dictatorial se queda”. El único objetivo del Rey era quería seguir siendo rey: ésa es su única ideología. Le traía sin cuidado seguir siendo Rey encarnando los Principios del Movimiento que había jurado defender, es decir, como Rey franquista o jurar defender los principios democráticos, si eso era lo que elegíamos, como Rey democrático orwelliano. Él sería Rey votásemos lo que votáramos. Es obligado suponer que cuando juró la constitución democrática lo hizo con igual lealtad que cuando juro defender los principios no democráticos de la dictadura tras su designación como rey en virtud de la decisión del dictador Franco. De hecho lo juró ante el mismo Dios y con el mismo objeto: ser rey fuera como fuera. No dudó en dejar a su padre en la cuneta; no dudó en aceptar ser educado y nombrado Rey por un dictador; no dudó en jurar ante el Dios en el que cree que seguiría atropellando la democracia; no dudó en jurara ante ese mismo Dios defender los Principios del Movimiento; por eso tampoco dudó en jurar que defendería una monarquía democrática orwelliana, etc.
Si hubiera tenido el más mínimo espíritu democrático, el éxito estaba cantado y por tanto el riesgo era nulo, podría haber vinculado su continuidad como Jefe del Estado con título de Rey a la aprobación de la Constitución, renegando así de ser Rey franquista de España.
Su nulo espíritu democrático le impidió correr ese riesgo nulo. La aprobación de la Constitución significó el mayoritario rechazo a todo lo que tenía que ver con Franco (él era su emanación ideológica hereditaria juramento incluido). El Rey, incluido en ambas opciones, nunca fue elegido democráticamente, ni lo será hasta que no se someta a lo que decida la voluntad del pueblo. Pero eso no ocurrirá nunca; y ahora menos. Eso sólo nos deja un a opción: la declaración democrática de la República.
Su ilegitimidad es clara. Es el dedazo del dictador que atropello la República democrática votada por el pueblo. Ésa es una tacha que heredará su hijo, si España no recupera antes la República democrática, como se hereda el pecado original. Su “talante democrático” se vio tras pedir a gritos, lo logró, que le desembarazaran, ¿a él?, del primer Presidente que los españoles habíamos elegido de modo democrático. ¿Qué más pruebas necesita el incrédulo?
Su comportamiento durante el 23-F ha revelado las sobras no democráticas de su vida:
1.- ¿Por qué tardó tanto en defender la Constitución? En la primera edición de EL PAIS nada se decía sobre su postura.
2.- Su declaración en la madrugada del 24-F sólo se produjo tras saber que contaba con el respaldo del ejército franquista ¿qué hubiera hecho si no lo hubiera tenido?;
3.- En esa declaración en la madrugada del 24-F, sigue sin aclararse que significa su frase final: “ahora ya no me puedo volver atrás”, desaparecida de los videos que se enseñan;
4.- Tampoco se explican por qué desaparecieron las conversaciones telefónicas que le mostraron los servicios secretos, ninguna apareció en el simulacro de juicio militar que condenó sólo a los militares que habían salido en televisión
5.- Sigue sin saberse quien ordenó que desaparecieran y quien o quienes cumplieron ese mandato. ¿O todavía hay copias cuyo conocimiento se nos hurta?
6.- Pero, sobre todo, seguimos sin saber, aunque la sospecha es correcta, qué otros generales e instituciones civiles y religiosas estaban a favor del golpe e, incluso ayudándolo. Sus declaraciones, las de la Embajada de los USA y de la Iglesia católica, fueron una confesión.
En estos momentos en los que la nave monárquica, por seguir con las imágenes que tanto el gustaban al dictador que la creó, hace agua, es el momento de invitar al pueblo a que reflexione sobre estos hechos y, recuperando la sensatez, de un paso al frente y recupere mediante votaciones municipales que respalden a los partidos republicanos, de derecha, centro e izquierda, la República que consiguió, por esa misma vía en 1931.
De este modo, sólo de este modo, podremos cerrar el paréntesis democrático en el que aun seguimos viviendo. Dos son las fuerzas que se oponen a este proyecto, los lectores del “HOLA” a los que les gustan los fastos republicanos en los que se les ofrece, con impudicia intolerable, el incremento del ajuar de joyas de la nuera del rey franquista, y las instituciones que saben que en una monarquía hay más opciones de impunidad, ¿si hay “unos” que son más iguales que otros, “otros” pueden sumarse a esos “unos”?, que en una República.
Frente a ellos sólo cabe la fuerza de la soberanía de un pueblo reflexivamente democrático dispuesto a que todos seamos guales ante la ley y no “no haya nadie que sea “más igual” que otros.
Existen muchos grupos republicanos de izquierdas; además de su avenencia, debemos fomentar que los grupos democráticamente republicanos de centro y derecha se sumen a este objetivo común que es nuestra obligación ética y cívica: recuperar una República democrática. Esa será nuestro legado histórico: que, de nuevo, todos sean iguales a todos ante la ley.
A los europeos de postguerra les han inoculado el virus de la amnesia. El del jamás existió. A los europeos les han hecho olvidar que, en Alemania, merced al voto masivo que los alemanes otorgaran en 1933 a un tal Adolfo Hitler, dicho monstruo, estuvo a punto de imponer manu militari en todo el mundo, empezando por Europa, el III Reich. Una dictadura fascista, con todas sus consecuencias políticas, económicas y sociales.
A los europeos se les ha ocultado durante décadas que, sólo en Europa, desde el Cabo Norte hasta el de San Vicente, a ese matarife, se le unieron en una guerra que provocó la muerte de más de 65.000.000.- de seres humanos, otros carniceros del jaez de Mussolini, Franco, Salazar, Pétain, Laval, León Degrelle, Eugenio Paceli y toda una legión de nazis colaboracionistas europeos.
A las últimas generaciones de europeos se les ha inculcado que, el III Reich, llegó a su fin, con la interpretación del Proceso de Núremberg. Se les ha impuesto el dogma, de la desaparición milagrosa o, por arte de birlibirloque, de toda una horda nazifascistas. Se les ha escamoteado que, en Europa, después de aquel Proceso, no se produjo ninguna metamorfosis; que los gusanos no se transformaron en mariposas, y que los miembros de la SS y demás organizaciones nazis, continuaron operando cómodamente emboscados en Alemania y Europa, merced a la inmensa riqueza que les había proporcionado el expolio que perpetraron contra el pueblo judío y demás naciones a las que invadieron y, por supuesto, a la innegable ayuda silenciosa que les brindaran las autoridades alemanas, y a la declarada de las Grandes Potencias y los gobiernos totalitarios de España, Portugal, Egipto, Brasil, Argentina, Chile. Venezuela etc., que los acogieron con los brazos abiertos.
Aunque muchos se quedaron en Alemania y demás países europeos, otros fueron cooptados por las cuatro Grandes Potencias, Argentina y Egipto para desarrollar, entre otras cosas, los artefactos nucleares que se lanzarían sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945 y los que hoy atemorizan a toda la Humanidad.
Richard Helms, director de la CIA, cuando se le preguntaba por los empleos que la Agencia había dado a criminales de guerra nazis contestaba: “No somos boy-scouts. Si hubiéramos querido serlo, nos habríamos apuntado”.
A los europeos de hoy, el IV Reich alemán, les ha obligado a renunciar al porvenir. No les da miedo el presente, ni temen al pasado. Los europeos inmersos en la más profunda debacle económica jamás conocida en Europa, creada exprofeso por el IV Reich alemán, prefieren que les cuenten cuentos a soñar. A una buena parte de los europeos de hoy, no les importa el desprestigio cívico. La desconfianza les impide pensar, a pesar de la que tienen encima. A la mayoría de europeos de hoy, no les importa nada, siempre y cuando no les falte el pan y el circo. No quieren saber, por ejemplo, que la Europa que les venden no es una unión de naciones, sino un conjunto de estructuras burocráticas en las que todos sus políticos de derechas e izquierdas sin excepción, están supeditados al IV Reich alemán. A una supuesta locomotora económica de Europa que, en realidad de lo que vive es de la explotación del resto de países de la UE como la Alemania de los años 40 vivió del capital americano del Plan Marshall, lo cual es ocultado sistemáticamente, por el piadoso manto del falso progresismo.
A muchos europeos les trae sin cuidado que, el IV Reich alemán, para llevar a cabo su expolio sistemático contra otros Estados europeos, deba debilitarlos económicamente, a través de la legislación europea y, políticamente, fomentando una descentralización falsa, tras la que se esconden y fomentan, únicamente, los nacionalismos separatistas y los nacionalismos separadores.
La mayoría de europeos no sabe, que, el mayor peligro lo representa, la labor política que Alemania está llevando a cabo: romper los Estados europeos, igual que lo intentara Hitler manu militari en 1940. Pero hoy, son otros los métodos. Existe una relación (*) de Organismos y Federaciones orientadas a desestabilizar la propia UE, todas ellas, radicadas en Alemania e infiltradas en el Consejo de Europa, en la UE, en USA y en GB.
El actual entramado de dominación y poder europeos resulta un escollo contra el que Alemania choca inexorablemente por no tener capacidad para reconducirlo. Para ello, necesita provocar su desintegración; construir un orden de nuevo cuño, donde sí pueda imponer su hegemonía y debilitar a las burguesías europeas, sobre todo, a las más recientes.
Esto determina que, Alemania, el IV Reich, haya tenido que adoptar una ofensiva disgregadora cuyo objetivo final es, dinamitar los Estados europeos, para construir sobre sus escombros, otros que nazcan directamente subordinados a Berlín, con unas élites políticas que deban sus puestos al favor germano.
España siempre ha sido un camp codiciado por los alemanes. Han permanecido en él, mandando y esquilmando a su población, durante siglos. Por un motivo u otro, particularmente por su alianza con el altar y seguido por el de los braguetazos reales, desde que pusieran sus pies por primera vez en España allá por los primeros años de la mitad del siglo V, hasta el día de hoy, jamás han dejado de mandar y robar (legalmente) en España. También saben de la debilidad que las más de 8.000.- tribus españolas sienten por todo lo imperial.
Los alemanes entre 1936-1939 convirtieron el secarral español que sus antepasados habían ayudado a construir durante sus años de permanencia, mandato y latrocinio, en un campo de entrenamiento militar, en el que iban a experimentar contra su población civil, los mortíferos artilugios de guerra que, más tarde, iban a emplear contra todos los europeos y, si se les hubiera permitido, contra toda la humanidad.
Durante los 40 años de Franquismo, España fue un refugio seguro para los nazis que vinieron de Alemania y para todos los que lo hicieron huyendo de otros países después de acabada la II Guerra Mundial. Nazis que se establecieron en España dedicados a todo tipo de negocio como la industria, la banca y los seguros. Ejemp: (Opel Blitz, Deuche Banck, Plus Ultra).
No es una coincidencia que a día de hoy reine en España una familia en la que uno de sus miembros, la Reina, la “profesional”, sea de origen prusiano. Una “profesional que fue educada en la Alemania nazi con arreglo a cánones prusianos en un colegio propiedad de un tío suyo antiguo oficial de la Wehrmacht. Es una profesional que lleva por nombre: Sofía Scheleswig-Holstein-Sonderburg-Gluecksburg. Es una señora que no sabe hablar, leer y escribir correctamente en español castellano. Tampoco en los otros idiomas españoles. Es una señora que habla, lee y escribe mejor en alemán, que en griego y español. Señora que siempre está presente en el club que lleva el germánico apelativo de Bilderberg de cuya fundación fue titular un conspicuo nazi alemán. El Príncipe Bernardo von Lippe-Biestrefeld. Rey consorte de Holanda.
España y sus políticos llevan 30 años subordinados a Berlín. A ése IV Reich esquilmador, que es quien impone las pautas político-económicas que han de seguir los españoles.
Hablar de la subordinación que rinden interesadamente los políticos españoles a Berlín, no requiere ningún esfuerzo mental, puesto que los hechos están ahí para demostrarlo. España entró en la UE de la mano de un alemán conocido por el mote de “Willy Brandt” (SPD). Personaje conchabado con el PSOE, al que había comprado exprofeso, con una condición explícita: España, no podría entrar en la UE, en condiciones de socio igualitario; debía entrar, en calidad de cliente. Los 45.000.000 de españoles, y los 60.000.000 de turista que nos visitan cada año, deberían comprar casi todo en Alemania y, con tal motivo, Felipe González Márquez, a la sazón Secretario General del PSOE y Presidente de Gobierno del Reino de España, debería desmantelar el tejido productivo español. Una vez cometida la fechoría, en España, ya no se iban a fabricar productos terminados que engrandeciesen el “Made in Spain”. Se fabricarían productos intermedios para la industria alemana, que si iban a engrandecer el “Made in Germany”.
Por tal motivo, los españoles han pagado muy caro por su entrada en la UE. España ha perdido el 35% de sus viñas; el 25% de su cabaña ovina y caprina; el 24% de la bobina debiendo importar leche; el 25% de los pescadores están en paro; el 45% de los mineros están desocupados; en los astilleros se han destruido el 65% de los puestos de trabajo; la siderurgia no existe, la industria textil, en su tiempo de primerísima calidad, ha desaparecido. En España no se producen, no digamos productos terminados de complicada tecnología, no se producen en gran escala: lapiceros, clips, vasos, platos, televisores, receptores de radio y un largo etcétera de productos de uso cotidiano, hasta alcanzar, no se sabe, cuantos millones de parados. A los que habrá que sumar, los que van a sumarse a la tragedia.
El IV Reich alemán, heredero del III, con su emperatriz Ángela Merkel a la cabeza y todos los políticos españoles, sin excepción, arrodillados ante ella, son el gran problema de España. Alemania, su emperatriz y, su lacayo Sarkozy, son el drama de Europa.
¿Deberíamos reflexionar sobre si merece la pena permanecer en la UE en estas condiciones?